El Consejo Atlántico Juvenil Español (COAJE) celebró la cuarta edición del “Youth Mediterranean Dialogue”. Jóvenes profesionales y estudiantes de más de treinta nacionalidades tuvieron la oportunidad de analizar y realizar propuestas sobre los principales retos que afectan a la seguridad, especialmente la región del Mediterráneo.

El programa abordó cuatro talleres: el enfoque 360 grados y la inversión en las capacidades para una disuasión creíble; el enfoque marítimo de la OTAN y la protección del mar Mediterráneo; la situación de Oriente Medio;  la estabilidad hacia el sur y la seguridad cooperativa del Norte de África. Un repaso de las propuestas presentadas permiten dibujar un panorama del estado actual de la Alianzas y de los diferentes escenarios de seguridad. Señalamos cinco conclusiones:

  1. La mayor amenaza interna a la OTAN es el fracaso en aceptar y aplicar un entendimiento y una visión estratégica unificada y singular sobre la disuasión de toda la Alianza. Esto se manifiesta en la fragmentación de las evaluaciones de seguridad y las percepciones de las amenazas y las divergencias de amenazas entre los miembros en el flanco del sur de Europa, el flanco del norte de Europa, el resto de Europa central y occidental y América del Norte.
  2. Persisten vulnerabilidades asimétricas críticas. Esto justifica una financiación más urgente, ampliada de acuerdo al complejo entorno de las amenazas y en paralelo al Plan de Acción de Preparación de la OTAN y la Iniciativa de las Fuerzas Conectadas.
  3. La dimensión marítima de la Alianza es multifacética (lucha contra el terrorismo, crisis de los refugiados, piratería, Estados fallidos…). Debido a la creciente inestabilidad en la zona del Mediterráneo, es necesario desempeñar un mayor protagonismo y enfocarse en resultados, lo que implica la habilidad para coordinar fuerzas entre sus estados miembros y mejorar la capacidad de compartir información, tanto entre las naciones aliadas, como con otras organizaciones.
  4. La creación y la mejora de las relaciones en la región del Golfo que sirvan como una red alternativa en caso de un conflicto adicional. El incremento de la inestabilidad en la región de Oriente Medio y Norte de África implica la necesidad de desarrollar plataformas colaborativas, como la Iniciativa de Cooperación Estambul (ICE) y su centro en Kuwait, fomentar las misiones de entrenamiento, como el programa del CEORA en Jordania y la NTM-I de Irak.
  5. El escenario del sureste de Europa y el norte de África es la frontera sur de la OTAN, lo que implica dedicar atención y esfuerzos para encontrar una solución a los problemas del Sahara Occidental y la gobernabilidad de la región de Sahel, con la intención de construir un modelo de estabilidad y desarrollo.

La iniciativa “Youth Mediterranean Dialogue” de COAJE supone una buena noticia para la comunidad estratégica por tres razones: sus protagonistas son estudiantes y jóvenes profesionales de distintas áreas; tienen el deseo de fomentar la cultura de defensa y de crear una red de futuros líderes; y desean contribuir al mantenimiento de la paz y seguridad internacional a través del encuentro multicultural, el análisis y estudio, y la propuesta de alternativas concretas a los problemas planteados.

Inspirado en el Diálogo Mediterráneo de 1994, la actividad está patrocinada por el Ministerio de Defensa y la OTAN, y cuenta con el apoyo de numerosas instituciones, empresas y asociaciones, como ha sido nuestro caso. Los participantes provienen de países miembros de la Alianza Atlántica, así como del Norte de África y Oriente Medio, lo que supone un espacio adecuado para poder formar a las futuras generaciones, esperando que muchos de ellos puedan desempeñar responsabilidades político-militares en los próximos años.

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