El nuevo Gobierno busca establecer y desarrollar una nueva política exterior que coloque a España en posiciones de liderazgo de las diferentes organizaciones multilaterales en las que se encuentra, incluida las militares. Para ello ha mantenido en sus puestos a la cúpula militar formada por el Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) y los Jefes de Estado Mayor del Ejército de Tierra (JEME), de la Armada (AJEMA) y del Aire (JEMA). Para ese futuro escenario, nuestro país necesita una nueva cultura de defensa, que en palabras del General Ballesteros (ex-director del Instituto Español de Estudios Estratégicos y nuevo director del Departamento de Seguridad Nacional), se puede definir como: “el sistema de manifestaciones, conocimientos, modos de vida y grado de desarrollo sobre la defensa colectiva en una sociedad, y la parte de la cultura política que se refiere a cómo una sociedad concibe su protección frente a amenazas y riesgos externos”.

Esta estrategia trata de establecer unos fines generales: concretar las misiones en el escenario internacional, aumentar la reflexión sobre su papel de las Fuerzas Armadas en dicho entorno, la comprensión de la importancia de la seguridad y la defensa para el mantenimiento del Estado del Bienestar y el Estado de Derecho actual firmemente asentado. Posee una serie de objetivos principales que son: la plena incorporación a las estructuras defensivas de los países occidentales, la participación activa -y liderazgo- de misiones internacionales y el reconocimiento de la ciudadanía a los ejércitos nacionales. Para ello, utilizará seis líneas de actuación diferentes y multidisciplinares:

  • Mayor competencia y capacidad defensiva para hacer frente a las amenazas y riesgos que afrontamos: terrorismo, ciberataques, cambio climático y noticias falsas.
  • Aumentar el esfuerzo humano, tecnológico y económico en Defensa, la eficiencia en la inversión presupuestaria, y la transparencia de la gestión de los efectivos de tierra, mar y aire, así como el armamento dedicado a los tres Ejércitos.
  • Implantar contenidos formativos en Defensa y Fuerzas Armadas en el temario de los alumnos de educación secundaria y bachillerato, para que profundicen su conocimiento y valoren la posibilidad de entrar a formar parte de ellas.
  • Potenciar la relación entre empresas y analistas privados y las instituciones militares, pues las sinergias entre ambos fomentarán el avance de la industria militar española, un sector en constante crecimiento.
  • Continuar e intensificar la presencia de los diferentes estamentos militares en los medios de comunicación, tanto para mostrar el funcionamiento diario en las diversas bases, en las misiones en el exterior, así como a la hora de realizar análisis de las misiones en conflictos armados y guerras en los que participa nuestro país.
  • Incrementar la presencia de las fuerzas armadas en la sociedad civil: acudiendo con el uniforme fuera de los recintos militares bien sea en actos civiles (académicos o coloquios), en celebraciones religiosas (como es el caso de la Semana Santa), o en eventos deportivos.

Esta nueva estrategia de cultura de Defensa no sólo debe servir para liderar una nueva política militar que nos ponga al mismo nivel que nuestros socios de la UE y la OTAN, si no que incremente y desarrolle la interacción entre las instituciones militares y el Gobierno, dote de más medios y recursos -con un mejor uso- a nuestros ejércitos, y aumente el vínculo entre la sociedad civil y el ámbito castrense en todas las facetas: económica, cultural y social.

José Ramón Corrochano, Centro de Análisis y Prospectiva (Guardia Civil)

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Las opiniones expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor. Sus conclusiones no deberían ser interpretadas necesariamente como un reflejo de nuestros puntos de vista.

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