La nueva Guardia Europea de Fronteras y Costas  se ha constituido sobre las bases de Frontex, y ejerce las funciones de control y gestión del sistema de fronteras del espacio Schengen que comprenden la frontera exterior y los guarda costas de los Estados miembros, actuando como órgano de coordinación para el área en su totalidad. Esta iniciativa surge hace un año como respuesta a la incapacidad de la UE y los Estados miembros de gestionar la crisis migratoria europea.

¿Qué novedades plantea la Guardia Europea de Fronteras y Costas? Por un lado, el derecho de intervención. Cuando se detecten deficiencias, la Agencia está facultada para exigir a los Estados miembros que adopten las medidas correctoras oportunas. En situaciones urgentes que pongan en riesgo el funcionamiento del espacio Schengen, la Agencia puede intervenir para garantizar que se adopten medidas sobre el terreno, incluso en el caso de que el Estado miembro en cuestión no haya solicitado ayuda o de que dicho Estado considere que no se precisa intervención adicional alguna.

En segundo lugar las normas  de la Unión para la gestión de las fronteras se modifican. La nueva Agencia vela por que en todas las fronteras exteriores se apliquen las normas de la Unión en materia de gestión de fronteras. Las fronteras exteriores son objeto de seguimiento permanente mediante análisis periódicos de riesgo y evaluaciones obligatorias de vulnerabilidad para identificar y abordar los puntos débiles.

En tercer lugar, los terceros países tienen su propio lugar. La Agencia cuenta con un nuevo mandato para enviar agentes de enlace a terceros países vecinos y poner en marcha operaciones conjuntas.

En cuarto lugar, se ha duplicado el personal permanente de la Agencia y, por vez primera, esta puede adquirir sus propios equipos y desplegarlos en operaciones fronterizas sin previo aviso. Se pone a disposición de la Agencia una reserva rápida de guardias de fronteras y un parque de equipos técnicos, con lo que se evita las escasez de capacidades para llevar a cabo las operaciones.

En quinto lugar , se producen cambios en cuanto a las operaciones de retorno, debido a que en la Oficina Europea de Retorno que se ha creado en el seno de la Agencia permite el despliegue de equipos europeos de intervenciones de retorno integrados por escoltas, supervisores y especialistas en retorno que trabajan para retornar a los nacionales de terceros países en situación irregular.

Por último, la Agencia se en encarga de asuntos relativos a la seguridad interior, incluyendo la delincuencia y el terrorismo  en sus análisis de riesgo, procesa los datos personales de aquellas personas sospechosas de estar implicadas en actos de terrorismo y coopera con otras agencias de la Unión y organizaciones internacionales para prevenir el terrorismo.

¿Qué implicación tiene la nueva Agencia para España? Si bien los Estados miembros votaron unánimente por la aprobación del reglamento comunitario que introducía la nueva Guardia Europea de Fronteras y Costas, se detecta en su articulado muchas cuestiones que dependerán en última instancia de la voluntad de los Estados miembros de prestar o ceder contingentes para llevarlas a cabo. Por ello dependerá de España, al igual que el resto de socios comunitarios, llevar a cabo los objetivos de la nueva Agencia.

Una vez dicho esto, la creación de esta Agencia vislumbra los primeros pasos de la supranacionalización del control y la gestión de las fronteras exteriores, particularmente en los casos donde la UE considere que las fronteras son especialmente vulnerables o porosas. La posibilidad de una adopción de actos vinculantes para los Estados afectados muestra el principio del fin del sistema de competencias compartidas en esta materia. El hecho de que los Estados miembros se hayan comprometido a la aplicación de estas medidas denota una clara voluntad de unificar criterios y constituir una política común de fronteras.

Manuel Herrera, Estudiante de Relaciones Internacionales 

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