A mediados del mes de julio se desarrolló la primera fase de las maniobras conjuntas ruso-chinas denominadas “Joint Sea 2017”, donde participan alrededor de 10 buques y 10 aeronaves. Estas maniobras tendrán una segunda etapa que se llevarán a cabo en el mar de Japón y de Ojotsk durante el próximo mes de septiembre.

Para ambas partes, el principal objetivo es “incrementar la eficacia en la cooperación entre las dos flotas para afrontar amenazas de seguridad , así como ejercitar la compatibilidad de las diferentes tripulaciones de guerra….”. Sin embargo, estas maniobras tienen un valor interesante. Por una parte, Rusia quiere mostrar poderío naval en el Báltico con una primera maniobra con la Armada china en este mar clave para su salida marítima, de vital importancia para los intereses marítimos de Rusia pero también para otros siete países todos ellos de la UE caso de  Estonia, Letonia, Lituania, Suecia, Finlandia, Alemania, Polonia y Dinamarca, y en menor medida para Noruega. Es por tanto uno de los grandes escenarios de la tensión militar que reviven la OTAN y Rusia: a comienzos de este 2017, alrededor de 4.000 hombres del ejército norteamericano se desplegaron en los países bálticos, Polonia, Bulgaria y Rumanía como respuesta a la tensión y la inestabilidad generada a partir de los acontecimientos de Ucrania y en especial de Crimea.

Un  segundo aspecto, es la importancia desde el punto de vista energético para la UE: recordemos que el gaseoducto North Stream pasa por el Báltico  uniendo Rusia con Alemania, sin olvidar el proyecto del North Stream 2. Otro dato importante es que los estrechos daneses de Kattegat y Skagerrak están considerados entre los diez pasos más importantes de petroleros con el tránsito de 3 millones de barriles de petróleo diarios, siendo el 40 % procedente de Rusia.

Una tercera cuestión, es que esta colaboración militar ruso-china, que comienza con las primeras maniobras militares en 2012 son reflejo de la capacidad estratégica militar no solo rusa sino también china, en un área tan cercana y sensible en los próximos años como es el Ártico. Este espacio que motivado por la paulatina retirada de los hielos perpetuos está provocando un mayor interés para la apertura de nuevas rutas comerciales marítimas que en el caso de China son de sumo interés. Para Pekín es vital la apertura de esta nueva ruta comercial al norte que permita unir sus centros de producción industrial con los puertos del Norte de Europa.

Todo ello, con una segunda variable, y es el papel dominante del poder militar ruso en las aguas del Ártico, gran parte de la seguridad en este área del planeta tendrá una directa relación con las capacidades de proyección militar rusas, sobre todo en el aseguramiento y estabilidad de las nuevas rutas comerciales marítimas. Esta nueva ruta permite a China que cerca del 15% de su comercio exterior pase por esta zona, hay que recordar que más del 85% del comercio se realiza vía marítima con China.

Fuente: AP/Carlos Barria

Fernando Martín Cubel, Cátedra de Paz, Seguridad y Defensa de Zaragoza

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