El próximo día 6 de mayo están convocadas elecciones municipales en Túnez y serán las primeras elecciones municipales desde la caída del régimen Ben Alí, las cuáles se han pospuesto hasta en cuatro ocasiones en los últimos años. Internamente las elecciones son un reto para la transición tunecina y las elecciones generales a celebrar el 2019.

Los tunecinos podrían considerarla una oportunidad de expresar su descontento ante la crisis económica y el desempleo, las encuestas estiman que el 83% de los ciudadanos considera que el país va en mala dirección. La crisis económica converge con una parálisis político-institucional que detiene el funcionamiento de varias instituciones, impidiendo progreso de reformas constitucionales y genera unos limitados niveles de gobernabilidad

El proyecto de ley de la descentralización territorial no ha sido aprobado, siendo este un asunto capital para el funcionamiento de las futuras instituciones municipales para transitar desde un modelo centralista hacia uno descentralizado. Esta situación podría llevar a las instituciones municipales resultantes a la paralización por carecer de competencias y vías de financiación. Las elecciones podrían ahondar la polarización política y perjudicar la credibilidad en el proceso de transición.

La comunidad internacional proporciona sólido soporte al proceso de transición y reforma. A finales de febrero, el presidente del Gobierno en visita oficial ha retomado la agenda bilateral, suscribiendo numerosos acuerdos en economía y seguridad. Económicamente se reabre la financiación multilateral para la inversión española en el país reforzando el Plan de Desarrollo 2016-2020 del gobierno tunecino y dinamizar la actividad económica y el desarrollo local.

Desde el campo de seguridad, en Túnez los grupos terroristas han realizado graves ataques y generado una fuerte percepción de riesgo que ha cuestionado en ocasiones la inversión en el país. Sin soslayar el riesgo terrorista, el principal riesgo procede de las protestas y manifestaciones. El país posee una de las tasas de protestas y manifestaciones más altas del continente, asociado a la dinámica política interna. Entre 2012 y 2016 hasta el 83% de los incidentes de seguridad están vinculados a este tipo de hechos y se concentran en las zonas centrales y meridionales de Túnez (lejos de las tradicionales áreas donde se concentra la actividad económica extranjera).

Este análisis considera que las elecciones municipales en Túnez, y su evolución posterior, representan un reto regional para los países cooperantes vecinos. La incertidumbre política, económica y de seguridad interna afectará también a los vecinos regionales. Un potencial escenario de inestabilidad en Túnez puede perjudicar directamente al positivo desarrollo político y de seguridad de las relaciones regionales (y españolas) que se están impulsando actualmente. Económicamente, es necesario tener presente que el principal generador de inestabilidad se basa en la frustración social que afecta directamente también a los proyectos empresariales que se puedan desarrollar en el país, especialmente porque los planes de inversión buscan el desarrollo de zonas más vulnerables que presentan mayores índices de manifestaciones. Este hecho implica la necesidad de que los proyectos de inversión extranjera incorporen planes de acción de gestión social local y mitiguen la materialización de este riesgo de seguridad.

Miguel Ángel Cumplido Tercero, International Security Operations, analista de Inteligencia y Seguridad Internacional

 

 

Las opiniones expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor. Sus conclusiones no deberían ser interpretadas necesariamente como un reflejo de nuestros puntos de vista.

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