Lo que empezó como un conflicto, continuación de lo ocurrido en otros países árabes de Oriente Medio y norte de África, como revueltas populares contra los dictadores de Túnez (Ben Ali), Egipto (Mubarak) y Libia (Gadafi), era lógico que se continuase en Siria contra Al Assad. Lo que pudiera ser distinto es quién estaba detrás de la revuelta, que más que popular podría ser un golpe militar, pues pronto se formó un ejército de milicias que necesariamente debían tener apoyo del exterior, como luego se demostró.

Desarrollo de la guerra.- Al formarse dos bloques enfrentados, de una manera  un tanto anárquica, fueron cayendo en manos de los rebeldes ciudades tan importantes como Homs y Alepo, llegando hasta las mismas puertas de Damasco, con combates que a lo largo de tres años se hicieron cada vez más intensos, ocasionando grandes sufrimientos en la población, con movimientos de refugiados que llegaron a Europa, dando a Turquía un importante papel. Por eso, la información que llegaba a los medios occidentales mostraba el sufrimiento del pueblo sirio provocando el rechazo al Gobierno de Assad.

Consecuencias.- De esta situación bélica se aprovecharon e intentan aprovecharse, todas las partes intervinientes. Por un lado, Arabia Saudita ha demostrado su interés por ocupar una posición hegemónica liderando la defensa del bando sunita. Por otro, Irán hace lo mismo con los chiíes. También se han situado dos grandes potencias, Estados Unidos y Rusia, cada una con un bando y jugando un papel de apoyo y mediación para favorecer la paz en la región. Pero detrás se ocultan intereses estratégicos de gran alcance con interrogantes todavía sin resolver:

¿Qué papel juega Israel en el conflicto sirio, cuando desde la guerra del 67 todavía ocupa los Altos del Golán?

¿Cuál es el interés de Arabia Saudita para acabar con el régimen de Assad?

¿Qué espera obtener Irán con su apoyo decidido al régimen sirio?

¿Esta guerra representa para los kurdos la oportunidad de proclamar el Kurdistán?

¿Hasta dónde puede ceder Erdogan con las intenciones de los kurdos, las presiones de EEUU o de Rusia?

¿Cómo se resolverá el proyecto de Qatar para llevar el gas al Mediterráneo por Siria o por Arabia Saudita?

¿Cómo reaccionaría Israel si el gas fuese por Siria?

¿Qué espera obtener Irak al que ayudan los estadounidenses, pero también las milicias chiitas?

¿Cómo quedará el Estado Islámico una vez caiga Mosul y Raqqa y en qué otros lugares de Asia y de África  podrá asentarse el resto de sus combatientes?

¿Aceptaría la comunidad internacional un fraccionamiento de Siria para el fin de la guerra?

Conclusiones.- Este conflicto bélico no puede ser separado de los que ocurren en la región: Irak, Israel, Estado Islámico, Yemen, Kurdos, el gas y la geoestrategia de las dos grandes potencias citadas. Todo está relacionado, por ello no parece que la guerra de Siria pueda encontrar una solución a corto plazo y se puede convertir en una guerra sin fin, buscando soluciones sin vencedores ni vencidos, porque es un conflicto complejo en el que las operaciones bélicas irán dando paso a operaciones encubiertas, y la paz que puedan firmar los políticos, no servirá a los millones de personas que han sufrido las consecuencias de la ambición política, extraña e irresponsable, que ha intentado cambiar el orden regional establecido en Oriente Medio con muchos años de historia.

Gonzalo Parente Rodríguez, Coronel de Infantería de Marina (R). Doctor en Ciencias Políticas y Sociología (UCM). Tertulia de Pensamiento Estratégico

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