Siria: la constatación de la indefinición de la Defensa europea

El presidente Macron, en cuanto a política de defensa, ha expresado su deseo de apoyar los tratados existentes y la propuesta de la Cooperación Estructurada Permanente (PESCO) y el Fondo Europeo de Defensa (EDF). Pero anhela ir más allá de las actuales estructuras europeas y de OTAN y establecer una denominada “Iniciativa de Defensa Europea” que operaría junto a británicos, norteamericanos y otras fuerzas expedicionarias aliadas. El jueves 5 de abril, la ministra de Defensa francesa anunció que para el próximo mes de junio su gobierno lanzará una nueva Fuerza Militar Despegable. Una fuente francesa apuntaba “no sería de la UE y se permitiría formar parte de ella a países como el Reino Unido”.

Para ello París ha contactado con una docena de países, entre ellos, Alemania, Holanda, Dinamarca, España y el Reino Unido, formando un grupo de trabajo. La idea busca unir a países europeos con la voluntad política y capacidad militar para planificar situaciones de crisis y actuar rápidamente. Se requieren países con capacidad expedicionaria que puedan reaccionar ante futuras crisis sean conflictos militares o crisis humanitarias y evitar situaciones en que un país tenga que participar en solitario, como alega Francia en Mali o en la República Centroafricana. No se ha especificado todavía los países que participarán en la ceremonia de inauguración el próximo junio, ya que está abierta las candidaturas. Esta opción recuerda el carácter selectivo que para la PESCO preconizaba Francia, aunque se impuso la opción “inclusiva” que impulsó Alemania, como parte de su acrisolada postura en contra de las misiones militares que impliquen el empleo de la fuerza. Fuentes francesas “aseguran” que la nueva iniciática no erosionará la PESCO.

Francia y Reino Unido tienen desde 2010 un Tratado de Defensa y son las dos potencias militares de Europa fundamentales para su Defensa. Por otra parte, el Reino Unido ha anunciado su deseo de llegar a un acuerdo sobre Defensa con la UE. Una fuente francesa ha declarado que “si la segunda Fuerza Militar deja la Unión, este proyecto es necesario”. Hay que tener presente que los miembros de PESCO tienen aún que decidir si admiten a países no miembros de la UE.
La Revisión Estratégica francesa de Octubre de 2017 establecía como objetivo nacional la consecución de la “autonomía estratégica” francesa en un contexto internacional de competición de Grandes Potencias. El ataque a Siria el 14 de abril pone de manifiesto esta “autonomía”, junto a Estados Unidos y Reino Unido. La OTAN y la Comisión Europea endosaron la acción a “posteriori”. ¿Dónde la “autonomía estratégica” de la UE? El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas permanece ausente.

La cooperación o competición estratégica entre grandes potencias es una realidad. El poder se tiene o no se tiene, y el militar o se dispone de él o no cuenta. Los plazos de decenios para empezar a construir capacidades militares para el que carece de ellos se antojan utópicos. No es lo mismo “modernizar” que “rearmar”. La propuesta del presidente Macron de la Fuerza de Intervención es realista y posible y tiene una base estratégica clara: el control de las crisis en la zona del Norte de África, y Francia se convierte en su líder. Ese liderazgo se verá modulado por las capacidades militares que aporten los socios.

La ausencia de Alemania en Siria es un toque de atención para la PESCO, antes de las capacidades militares están los compromisos estratégicos, de ellas proceden aquellas. La política industrial de Defensa forma parte de la estrategia, pero sin la unidad de acción, no se sostiene. Otro factor crucial es la necesidad de contar con el Reino Unido con o sin Brexit, en ello va parte importante de la seguridad del espacio europeo. Hay que seguir atentos a la pantalla.

Enrique Fojón, doctor en Relaciones Internacionales

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