Misiles balísticos saudíes: ¿programa nuclear encubierto?

Paper 12/2019

Arabia
Saudita tiene un pequeño pero creciente arsenal de misiles balísticos. Se cree
que posee docenas de misiles chinos con combustible líquido de alcance
intermedio DF-3 y algunos misiles, también de alcance intermedio DF-21 de
combustible sólido.

En
principio, estas adquisiciones por parte de los saudíes estarían fomentadas por
las preocupaciones de seguridad relacionadas con Irán. Por ejemplo, la
república islámica ha mostrado repetidas veces las capacidades de su arsenal de
misiles balísticos, realizando un total 135 lanzamientos de prueba desde 1990.
No sólo Irán, sino que grupos como Hezbolá o los rebeldes hutíes de Yemen poseen
un arsenal de misiles balísticos: Se sospecha que Hezbolá
posee misiles guiados de combustible sólido de tipo M600, Fateh-110 de primera
generación y Scud-B; algunos de
los cuales podrían alcanzar el norte de Arabia Saudí si fuesen lanzados desde
el Líbano. Por su parte, los hutíes disponen de misiles balísticos de corto
alcance Burkan-2, con los cuales han atacado cuatro veces en los últimos
dos años territorio saudí. Estas
razones justificarían la necesidad de Arabia Saudí de tener que armarse ante un
posible ataque tanto por parte de Irán como de sus proxis. Ahora bien, el
riesgo con respecto a los DF-21, y en relación con la enemistad entre Arabia
Saudita e Irán, es que los saudís podrían modificar estos misiles para que
portasen ojivas nucleares.

También se ha observado recientemente un
cambio en la aproximación saudí a los misiles balísticos, resultado de la
creciente beligerancia por parte de Irán y sus proxis. Las fotos de satélite
parecen mostrar que Arabia Saudí ha estado construyendo una fábrica de motores
de cohetes en una base de misiles de al-Dawadmi. Según los análisis, dicha
fábrica estaría fabricando cohetes de combustible sólido, los cuales pueden
lanzarse más rápidamente que los de combustible líquido en caso de que se
produjese un ataque preventivo. Esto representaría toda una novedad con
respecto al programa de misiles balísticos de Arabia Saudita ya que mostraría
que este país estaría desarrollando capacidades autóctonas, sin concretar si
estos misiles podrían llevar o no ojivas nucleares.

El “programa nuclear” saudí

Debido
a que los misiles balísticos son ideales para el lanzamiento de cabezas
nucleares, la noticia de la planta ha despertado la preocupación con respecto a
la energía atómica en el país árabe. Arabia Saudita ha anunciado su intención
de construir dos reactores nucleares e insiste en su derecho a enriquecer
uranio. Los saudíes también han dado muestras en público de su intención de
desarrollar una bomba nuclear. Por ejemplo, el príncipe Muhammad bin Salman
(MbS) advirtió en marzo de 2018 que “si Irán desarrolla una bomba nuclear,
haremos lo mismo”. Un país que podría ayudar a los saudíes en esta delicada
empresa es Pakistán[1],
donde el pasado 18 de febrero de 2019, MbS firmó un memorando de
entendimiento en el que se comprometía a invertir 20.000 millones de dólares
para la futura cooperación con Pakistán. En conjunto, hay indicios significativos de que Arabia Saudita
quiere al menos sentar las bases para un arsenal nuclear. Este hecho cuestiona hasta qué punto
sería prudente que EEUU ayudase a los saudíes en el desarrollo de sus
capacidades nucleares civiles.

Todo
acuerdo nuclear entre EEUU y  Arabia
Saudita tendría que cumplir los términos del Acta de la Energía Atómica de
1954, concretamente con el artículo 123, que exigiría salvaguardas para
prevenir la proliferación de la tecnología nuclear e impedir el desarrollo de
armas nucleares. La posición oficial de Washington ha sido que no se pretende
incumplir el artículo 123 del Acta de 1954. No obstante, en febrero de 2019 el  Congreso de los EEUU inició una investigación
a los actuales y anteriores miembros de la administración Trump debido a las
sospecha con respecto al intento de acelerar la transferencia de tecnología
nuclear sensible a Arabia Saudita de manera que este país pudiese  violar el Acta de 1954. Existe la
preocupación de que estos esfuerzos puedan seguir en curso. Las prisas por
llegar a un acuerdo con los saudíes han sido justificadas en base a que los
contratos para la construcción de estas infraestructuras serán sin duda
lucrativos. Varias compañías de EEUU se encuentran en la lista de
preseleccionados para participar en los proyectos, así como otras de China,
Rusia, Francia y Corea del Sur. Los partidarios de un acuerdo sostienen que si
EEUU no ayuda a los saudíes en sus ambiciones nucleares, algún otro, como los
chinos o los rusos, lo hará. Esta posición, resulta llamativa ya que EEUU se ha
negado a en otras ocasiones a proporcionar conocimientos y material nuclear
sensible. Por lo tanto, las razones de la celeridad por parte de la
administración Trump pueden comprenderse mejor en base al programa de misiles
balísticos de Irán, el cual representaría una amenaza a la seguridad de las
fuerzas de EEUU desplegadas en la región, al igual que a sus aliados regionales,
si estos incorporasen ojivas nucleares. Es por ello, que Washington no
descartaría proporcionar material nuclear a Arabia Saudí para que esta lo
enriquecerá a modo de disuasión.

Conclusiones

En definitiva, todo apuntaría a que Arabia Saudita está desarrollando una estrategia de disuasión frente a Irán.

Para
que pueda existir una relación de disuasión, ha de existir una amenaza creíble.
Esto explicaría la decisión saudí de comenzar a hacer más visibles sus
capacidades armamentísticas. También hay rumores persistentes de que Riad ha
adquirido una pequeña cantidad de armas nucleares de Pakistán, o ha llegado a
un acuerdo para tener algunas en caso de conflicto. Una vez más, la mera
existencia de los rumores es útil para disuadir a Irán, independientemente de
si estos rumores son reales o no. En definitiva, todo apuntaría a que Arabia
Saudita está desarrollando una estrategia de disuasión frente a Irán.

El hecho de que Teherán se tome en serio la amenaza saudí está respaldado por las pruebas del nuevo sistema de misiles tierra-aire Bavar-373 para interceptar misiles balísticos. Como la principal amenaza de EEUU para Irán proviene de los ataques aéreos y los misiles de crucero, es probable que la prueba se dirigiese a las capacidades de misiles balísticos saudíes. Tanto Irán como Arabia Saudí, parecen creer que el aumento del volumen de este tipo de armamento en sus arsenales disuadirá al contrario de entablar hostilidades abiertas. No obstante, una estrategia centrada exclusivamente en la disuasión no es factible a largo plazo tal y como la crisis de los misiles de Cuba o la crisis de los Pershing II nos ha demostrado. Además en un entorno de hostilidad, sin mecanismos de control mutuo, y donde la escalada de tensión entre ambos países es muy probable, cualquier error o precipitación por una de las partes, podría desembocar en un conflicto militar abierto.

Manuel Herrera


1] Arabia Saudita financió el programa nuclear de Pakistán en la década de los años setenta y alberga la creencia de que ese apoyo se traduciría en acceso a información valiosa sobre el uso de la tecnología nuclear.

Las opiniones son de exclusiva responsabilidad del autor. Fotos: Reuters / AFP / Agencias