Argentina entre Washington y Jerusalén: un nuevo alineamiento estratégico

Análisis 303
29 Marzo 2026
En los últimos años, la política exterior argentina ha experimentado un proceso de redefinición en su posicionamiento internacional. En un contexto marcado por crecientes tensiones geopolíticas, el gobierno de Javier Milei parece orientarse hacia un alineamiento con el eje occidental, especialmente con Estados Unidos e Israel.
Es necesario mencionar la relación conflictiva que Argentina ha mantenido con la República Islámica de Irán debido al atentado terrorista contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en 1994 en Buenos Aires, que dejó un saldo de 85 personas muertas y 300 heridos, y que se ha convertido en una de las páginas más oscuras de la historia del país. La justicia argentina había señalado a diplomáticos y funcionarios iraníes como presuntos responsables del atentado a través del grupo militante islámico libanés Hezbollah, sin embargo, el gobierno de Irán siempre negó cualquier conexión con este ataque, rechazando y condenando “las acusaciones infundadas realizadas por la justicia argentina contra funcionarios iraníes”.
Ahora, la guerra abierta entre Estados Unidos – Israel e Irán, luego de anunciarse la “eliminación” del líder Ali Jomenei, ha dado paso a que la mayoría de los países del mundo se posicionen sobre la guerra, donde un alto número han condenado los ataques y llamado a una solución diplomática.
En América Latina tomaron también postura, en su mayoría de cautela y distancia de la decisión de EE.UU. e Israel de atacar Irán. Sin embargo, Argentina, ha sido la excepción. El apoyo sin cuestionamientos del país a los bombardeos sobre Irán -cuyo presidente libertario se ha mostrado en los últimos dos años como uno de los aliados más fieles de Trump en América Latina-, es inédito en la región. Además, cabe mencionar el fuerte apoyo de éste a Israel, llegando incluso a declarar en su visita a una Universidad de Nueva York de estar “orgulloso de ser el presidente más sionista del mundo”.
Argentina ha marcado la ruptura de una tradición históricamente pacifista, que se desvía de posicionamientos históricos, como por ejemplo el voto a favor de que la región de medio oriente estuviera libre de armas nucleares.
Con Milei en el poder, los dos primeros años de gobierno estuvieron marcados por el acercamiento profundo con Estados Unidos en materia de política internacional, especialmente tras la victoria de Trump en las elecciones de 2024, incluyendo la compra de armas a EE.UU., convirtiéndose en país socio global de la OTAN, adoptando además, una postura cercana a la Casa Blanca en prácticamente todos los conflictos y asuntos internacionales, en contraste con el gobierno de su predecesor el peronista Alberto Fernández, un líder que se acercó a China y Rusia.
En los últimos días, la Casa Rosada sostuvo que Argentina apoyará militarmente a Estados Unidos ante cualquier pedido que le haga el gobierno de Donald Trump. “Si lo solicitara, sí. Cualquier ayuda que consideren se dará”. Entonces, ¿Qué riesgos implica su alineamiento frente a Irán? El progresivo alineamiento de Argentina con EE. UU. e Israel puede implicar posibles riesgos de represalias y amenazas a la seguridad interna, escalada diplomática, inserción en conflictos extrarregionales o incluso un impacto en la estabilidad interna.
Como conclusión, el alineamiento estratégico de Argentina con Estados Unidos e Israel no solo redefine su política exterior, sino que también incrementa su exposición a riesgos en materia de seguridad, diplomacia y autonomía. En este contexto, el desafío para el país radica en gestionar estos costos sin comprometer sus intereses nacionales, en un escenario internacional cada vez más polarizado.
Brenda Costello
Licenciada en Relaciones Internacionales y analista de Política Exterior
Las opiniones de este análisis son de exclusiva responsabilidad de su autor.