El problema de la transparencia

Los campos de batalla dan la impresión de estar totalmente vacíos, porque parece que no hay nadie
La digitalización es el nuevo rasgo característico de los conflictos armados. El uso de los sistemas no tripulados resulta muy efectivo, pero también enormemente vulnerable. Nos hemos acostumbrado a ver los éxitos de los drones porque esas imágenes se han convertido en un entretenimiento y forman parte de las noticias del día. La aplicación de los drones no cambia el signo de la contienda, sino que la transforma. La experiencia demuestra que una guerra basada solo en medios aéreos puede parecer más barata, pero a medio plazo, es mucho más costosa y larga. Hoy se conoce todo lo que ocurre al otro lado y vamos hacia unos ejércitos muy distintos, donde será muy difícil moverse. La adopción masiva de sistemas no tripulados terrestres, navales y aéreos lo va a cambiar todo. El resultado es un campo de batalla transparente.
Para adoptar nuevas doctrinas es necesario la flexibilidad, pero mucho más es tener claro el interés estratégico. No es asunto militar sino político. El conocimiento es un arma de doble filo, porque la competición por la innovación lleva a una dependencia económica enorme. La clave es el dominio del campo electromagnético y su precisión. Si estar conectado es una ventaja, también un riesgo porque operar sobre el terreno es también mostrarse vulnerable. Los campos de batalla dan la impresión de estar totalmente vacíos, porque parece que no hay nadie. En una franja de entre 15 y 20 kilómetros cualquier acción de los contendientes delata su presencia y en cuestión de minutos son objetivo para eliminar. Esto hace muy difícil la logística, los suministros. Atacar zonas logísticas en retaguardia, aunque estén lejos, se ha convertido en una prioridad.
La industria tiene el reto de acelerar la innovación y los plazos de entrega, y el militar el controlar lo que vuela y derribar lo que no debe volar. Pero detectar, controlar y neutralizar no es posible sin la integración de la inteligencia artificial. Ésta formará parte del diseño de los nuevos programas de armamento y se incluirá la capacidad de letalidad. El uso de drones y sensores ha generado la transparencia del campo de batalla. La inteligencia artificial generativa es el siguiente paso, y el riesgo es que su algoritmo -como afirman cualificados expertos- podría cuestionar la voluntad de las partes enfrentadas, con la paradoja de saber que podrían estar ante un escenario muy oscuro.
Diplomado en Altos Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN)
*Publicado originalmente como Opinión en el diario ABC (01-10-2026)