{"id":3379,"date":"2019-02-19T21:02:20","date_gmt":"2019-02-19T20:02:20","guid":{"rendered":"https:\/\/articulo30.org\/politica-defensa\/?p=3379"},"modified":"2019-05-07T00:31:58","modified_gmt":"2019-05-06T23:31:58","slug":"quinto-jinete-apocalipsis-andres-gonzalez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/articulo30.org\/politica-defensa\/quinto-jinete-apocalipsis-andres-gonzalez\/","title":{"rendered":"El crimen organizado: el quinto jinete del Apocalipsis"},"content":{"rendered":"<p>Paper 9\/2019<\/p>\n<p>La guerra como batalla entre hombres y maquinas o como suceso decisivo en una disputa relacionada con asuntos internacionales ya no existe. El paradigma de <strong>la guerra ha cambiado<\/strong>, pero no parece claro que hayamos asimilado sus consecuencias. La guerra ha perdido sus contornos. La necesidad de redefinirlos ha puesto en circulaci\u00f3n distintos t\u00e9rminos, conceptos y enfoques para intentar aprehender los efectos de la desestatalizaci\u00f3n, la desmilitarizaci\u00f3n y el car\u00e1cter asim\u00e9trico del fen\u00f3meno guerra en nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p>Los Estados, que durante siglos se hab\u00edan apoderado y empoderado por la guerra, son cada vez m\u00e1s reticentes a utilizar la guerra como mecanismo de resoluci\u00f3n de conflictos, consintiendo que otros actores compitan utilizando la violencia con una finalidad pol\u00edtica o no del todo. El resultado es que las guerras se prolongan y terminan siendo la continuaci\u00f3n de los negocios por otros medios. &nbsp;El<strong> crimen organizado<\/strong> con implicaciones internacionales tiene un papel clave en la prolongaci\u00f3n de la guerra al alimentarla con los recursos que genera. Inicialmente puede ser una actividad relacionada con la financiaci\u00f3n de grupos armados pero la din\u00e1mica del negocio y sus grandes beneficios pueden terminar por transformar una funci\u00f3n instrumental en la finalidad fundamental del conflicto. El crimen organizado se convierte en el quinto jinete del Apocalipsis encarg\u00e1ndose de alimentar a todos los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>En 1999 Edward Luttwak public\u00f3 un art\u00edculo en Foreign Affairs titulado \u201c<em>Give war a Chance<\/em>\u201d. El art\u00edculo se\u00f1alaba que en las guerras de hoy, la mayor\u00eda de ellas internas, la opci\u00f3n m\u00e1s sabia era dejar cumplir a la guerra su funci\u00f3n. La idea central del art\u00edculo es que la guerra, aunque es un mal evidente, tiene una virtud y es que <strong>resuelve conflictos pol\u00edticos<\/strong> y trae la paz, aunque solo es as\u00ed si se permite a la guerra seguir su din\u00e1mica sin intervenciones externas.&nbsp; El art\u00edculo es una dura cr\u00edtica a las misiones de mantenimiento de la paz o de imposici\u00f3n de la paz porque terminan convirtiendo los conflictos intrasociales en transnacionales, prolongando su duraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los acad\u00e9micos que introducen el an\u00e1lisis de las llamadas <strong>\u201cnuevas guerras\u201d<\/strong> se oponen a esta aproximaci\u00f3n de Luttwak porque no considera los v\u00ednculos que se establecen a trav\u00e9s de los canales de la globalizaci\u00f3n en la sombra. Los flujos econ\u00f3micos il\u00edcitos y sin control siguen alimentando la hoguera de los conflictos internos que se prolongan sin horizonte de final.<\/p>\n<p>El crimen organizado tiene de esta manera un papel determinante en la prolongaci\u00f3n de la violencia. A los cuatro destructores jinetes del Apocalipsis se incorpora uno m\u00e1s, que se ocupa de convertir el caos que generan los anteriores en una <strong>oportunidad de negocio<\/strong>. Su objetivo es perpetuar el conflicto y mantener as\u00ed la posibilidad de obtener beneficios, que bien invertidos permiten aumentar las expectativas de rentabilidades futuras crecientes. Beneficios grandes o peque\u00f1os pero suficientes para crear dos categor\u00edas de personas, los que ganan con la violencia y los que pierden con ella.<\/p>\n<p>Henry Hill en la pel\u00edcula \u201c<a href=\"https:\/\/www.filmaffinity.com\/es\/film978961.html\"><em>Uno de los nuestros<\/em><\/a>\u201d explica la situaci\u00f3n a su manera. \u201c<em>Para nosotros vivir de otra manera era impensable\u2026 Si nosotros quer\u00edamos algo lo cog\u00edamos y si alguien se quejaba dos veces le d\u00e1bamos tal paliza que jam\u00e1s volv\u00eda a quejarse, era una simple rutina ni siquiera lo pens\u00e1bamos<\/em>.\u201d<\/p>\n<p>Las nuevas guerras se prolongan indefinidamente, se instalan para quedarse, siendo un conglomerado de ansias de poder personal, convicciones ideol\u00f3gicas, tensiones \u00e9tnicas y culturales, problemas sociales y de desarrollo, desigualdades sin posibilidad de ser desbloqueadas, a las que se a\u00f1aden la codicia, la corrupci\u00f3n, los negocios ilegales. El resultado es un todo junto dif\u00edcil de sondear, donde los objetivos y fines no son f\u00e1ciles de identificar. De esta manera nos encontramos con un perverso efecto de acoplamiento de los actores entre s\u00ed y de cada uno con los procesos de globalizaci\u00f3n, que permite mantener un flujo de recursos en raz\u00f3n de la guerra y para <strong>alimentar la guerra<\/strong>. &nbsp;Esta mezcla pegajosa complica cualquier intento de buscar acuerdos de paz.<\/p>\n<p>Repasar las guerras en Europa antes de la paz de Westfalia y de forma especial durante la Edad Media nos permite descubrir muchos de los elementos que ahora en nuestro mundo desarrollado nos resultan ajenos. El protagonismo de los <strong>se\u00f1ores de la guerra<\/strong>, los mercenarios, los merodeadores, los empresarios de la guerra, el pillaje, el bot\u00edn de guerra, la violencia contra la poblaci\u00f3n para despojarla de sus recursos, el saqueo, la prolongaci\u00f3n de la guerra, la coalici\u00f3n entre grupos antag\u00f3nicos para de forma indirecta mantener el com\u00fan inter\u00e9s por perpetuar el expolio y garantizar su dominio sobre los recursos no son componentes nuevos de la guerra, pero a Occidente ahora su regreso le desconcierta.<\/p>\n<p>La <strong>desestatalizaci\u00f3n de la guerra<\/strong> todav\u00eda no permite saber si este fen\u00f3meno dar\u00e1 lugar a la destrucci\u00f3n del Estado o a la construcci\u00f3n del Estado en las periferias del mundo. En cualquier caso, lo que no deber\u00edamos esperar es que esta realidad no termine desplaz\u00e1ndose de alguna manera hasta nuestras fronteras y penetre en nuestro orden poni\u00e9ndolo a prueba.<\/p>\n<p>La inestabilidad, la debilidad del Estado, la presencia de distintos tipos de violencia, las limitadas oportunidades de prosperar o simplemente subsistir de la poblaci\u00f3n permiten emerger espacios abiertos al control de organizaciones criminales. El crimen organizado aspira a ejercer cierto control en un <strong>espacio<\/strong> y sobre una <strong>poblaci\u00f3n<\/strong>, a la que proporciona seguridad gestionando sus miedos, algunos servicios b\u00e1sicos que nadie m\u00e1s puede ofrecer y al mismo tiempo generando oportunidades econ\u00f3micas, no necesariamente dentro del espacio legal. El patronazgo de estas organizaciones criminales vincula a la poblaci\u00f3n con las din\u00e1micas delictivas que practican, constituyendo v\u00ednculos b\u00e1sicos, personales y concretos dif\u00edciles de sustituir por propuestas m\u00e1s abstractas, que desde el Estado aspiran integrar como ciudadanos a toda la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Realmente la guerra o el conflicto, en cualquier caso, la existencia de violencia, es un entorno de negocio y solo eso para el crimen organizado, que si no dispone de un orden necesario para sostener su actividad econ\u00f3mica lo constituir\u00e1n para <strong>sustituir al Estado<\/strong> en su funci\u00f3n. El conflicto y la criminalidad mantienen una relaci\u00f3n biun\u00edvoca con mutuos beneficios, tantos como para llegar a convertirse en un dominio donde las partes de la correspondencia son dif\u00edciles o imposible de diferenciar. El hecho de que el conflicto y la criminalidad se hayan transformado en socios invita a considerar a los grupos criminales organizados trasnacionales como una amenaza a la paz y seguridad internacional y no solamente un problema legal y policial de un Estado concreto. El cambio de posici\u00f3n del crimen organizado difumina m\u00e1s las diferencias entre los distintos fen\u00f3menos que convergen en las zonas grises.<\/p>\n<p>Tradicionalmente el crimen organizado se ha identificado con un par\u00e1sito del Estado al que utiliza como soporte en el que instalarse como hu\u00e9sped. Por supuesto, intentar\u00e1 infiltrase en el Estado y utilizarlo en su beneficio, pero no buscar\u00e1 destruir el sistema porque lo necesita vivo para seguir haciendo sus negocios. El objetivo de la relaci\u00f3n es <strong>corromper al Estado<\/strong> para lubricar el funcionamiento de la maquinaria de los negocios il\u00edcitos. Este enfoque, aun reconociendo la amenaza, invita a considerarla menos peligrosa que el terrorismo, la insurgencia o la lucha de los grupos guerrilleros. Aislar a los actores m\u00e1s all\u00e1 de lo que la realidad los une es un error.<\/p>\n<p>La <strong>dimensi\u00f3n pol\u00edtica<\/strong> del problema no debe desatenderse porque este tipo de violencia es un discurso de impugnaci\u00f3n permanente contra el Estado, especialmente cuando inevitablemente su importancia supone una connivencia de las instituciones con el crimen. Comprender la econom\u00eda que alimenta al conflicto, sea guerra, terrorismo o cualquiera de las manifestaciones de violencia pol\u00edtica posible, es una necesidad, que est\u00e1 asociada al estudio del papel del crimen organizado como parte sustancial del choque de voluntades. En algunos casos las voluntades mutan y lo que permanece es una forma de perpetuar el privilegio de una organizaci\u00f3n para acceder a beneficios por el hecho de portar armas.<\/p>\n<p>La existencia de un nivel de violencia criminal cr\u00f3nico y perturbador termina siendo un <strong>argumento pol\u00edtico<\/strong> que deslegitima al Estado y puede ser utilizado con violencia o sin ella para debilitarlo pol\u00edticamente reduciendo todav\u00eda m\u00e1s su capacidad de respuesta. La lucha contra la delincuencia organizada debe verse en un contexto amplio, que permita identificar las vulnerabilidades de un Estado para actuar progresivamente fortaleciendo su capacidad de recuperar las funciones que le son propias. Las organizaciones criminales tienen un car\u00e1cter mafioso que suplanta al <strong>orden pol\u00edtico<\/strong> que no llega lo suficientemente lejos como para ser aceptado como leg\u00edtimo. Perseguir el crimen con la fuerza sin crear un poder digno de ser reconocido puede suponer solo una manera de intensificar la violencia. La pol\u00edtica tiene que ganarse el derecho a ser escuchada para poder finalizar el conflicto. La paz se alcanzar\u00e1 con el fortalecimiento del Estado, paso a paso, en la lucha contra el crimen y sus v\u00ednculos con el terrorismo o con otros tipos de grupos armados.&nbsp;<\/p>\n<p>Por otra parte, no se puede considerar la lucha contra el crimen organizado solo en un <strong>contexto nacional<\/strong>, generalmente es un problema transnacional que debe abordarse en cooperaci\u00f3n con otros pa\u00edses. La crisis de gobernanza mundial es una buena noticia para el quinto jinete del Apocalipsis.<\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n<p><strong>TCol. Andr\u00e9s Gonz\u00e1lez<\/strong>, Instituto Espa\u00f1ol de Estudios Estrat\u00e9gicos (CESEDEN)<\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<em>Las opiniones expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"597\" height=\"344\" src=\"https:\/\/articulo30.org\/politica-defensa\/wp-content\/uploads\/paper-9-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3388\" srcset=\"https:\/\/articulo30.org\/politica-defensa\/wp-content\/uploads\/paper-9-1.jpg 597w, https:\/\/articulo30.org\/politica-defensa\/wp-content\/uploads\/paper-9-1-300x173.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 597px) 100vw, 597px\" \/><\/figure><\/div>\n<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-post pdfprnt-bottom-left\"><a href=\"https:\/\/articulo30.org\/politica-defensa\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3379?print=print\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-print\" target=\"_blank\" ><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/articulo30.org\/politica-defensa\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/print.png\" alt=\"image_print\" title=\"Imprimir contenido\" \/><span class=\"pdfprnt-button-title pdfprnt-button-print-title\">Imprimir<\/span><\/a><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Paper 9\/2019 La guerra como batalla entre hombres y maquinas o como suceso decisivo en una disputa relacionada con asuntos internacionales ya no existe. 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