{"id":5983,"date":"2021-12-03T20:16:27","date_gmt":"2021-12-03T19:16:27","guid":{"rendered":"https:\/\/articulo30.org\/politica-defensa\/?p=5983"},"modified":"2022-01-23T23:33:01","modified_gmt":"2022-01-23T22:33:01","slug":"armada-invisible-politica-y-poder-naval-manuel-vila","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/articulo30.org\/politica-defensa\/armada-invisible-politica-y-poder-naval-manuel-vila\/","title":{"rendered":"La Armada invisible: pol\u00edtica y poder naval"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Paper 49<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">3 Diciembre 2021<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><em>Diplomacia y Defensa se deben a la protecci\u00f3n de los intereses nacionales por todo el mundo y al aseguramiento de la paz en las mejores condiciones. La Armada es la herramienta militar m\u00e1s adecuada para conjugar ambos \u00e1mbitos, por lo que Espa\u00f1a debe reforzar su poder naval garantizando mediante el consenso su financiaci\u00f3n y promocionando toda actividad mar\u00edtima. Ante la carencia de entusiasmo popular al respecto, deben ser los representantes p\u00fablicos quienes lideren la apuesta estrat\u00e9gica.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Espa\u00f1a es un gigante de la Historia, uno de los pocos pa\u00edses que ha modelado el mundo moderno en el que vivimos. El mar, que form\u00f3 parte indisociable del alma de nuestro pueblo desde que en el Renacimiento se fue configurando la fusi\u00f3n entre las coronas de Castilla y Arag\u00f3n en el crisol que dio lugar a la Monarqu\u00eda Hisp\u00e1nica, perdi\u00f3 su preminencia tres siglos despu\u00e9s, cuando como consecuencia de la guerra frente a la invasi\u00f3n napole\u00f3nica, el imperio de ultramar comenz\u00f3 a desgajarse ante la aparente desidia e impotencia de los gobernantes de la \u00e9poca. Incapaces de asumir nuestro fracaso colectivo, dimos la espalda al mar durante dos largos siglos, lo que nos impidi\u00f3 a los espa\u00f1oles influir en el devenir internacional de los siglos XIX y XX tal como nos hab\u00edamos acostumbrado a hacer a lo largo de la Edad Moderna.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, hemos sabido recuperar cierto modesto protagonismo en determinados \u00e1mbitos a lo largo de la etapa hist\u00f3rica a la que dio lugar la llegada de la monarqu\u00eda parlamentaria de la que ahora disfrutamos, gracias a la que nos hemos abierto al exterior y Espa\u00f1a se ha integrado en una Europa reacia en general, eso s\u00ed, a asumir un papel protagonista en el concierto de las naciones.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>La condici\u00f3n mar\u00edtima de Espa\u00f1a y su mentalidad continental<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Almirante y miembro de la RAE, Eliseo \u00c1lvarez-Arenas defini\u00f3 Espa\u00f1a como una naci\u00f3n de condici\u00f3n mar\u00edtima y mentalidad continental (1). Lo primero resulta evidente con solo mirar un mapa. No es sorprendente que sean ib\u00e9ricas las gestas con las que dio comienzo la globalizaci\u00f3n de la Edad Moderna, que provoc\u00f3 a su vez la caracterizaci\u00f3n de un poder mar\u00edtimo de \u00e1mbito por vez primera oce\u00e1nico y aun planetario (2).<\/p>\n\n\n\n<p>Si m\u00e1s all\u00e1 de nuestro legado hist\u00f3rico, que nos permite asociar nuestros mayores \u00e9xitos colectivos a nuestra m\u00e1s intensa presencia en la mar (3), analizamos por ejemplo el origen de nuestras fuentes de energ\u00eda, el volumen de la actividad pesquera o de nuestro comercio mar\u00edtimo internacional, la permeabilidad de nuestras fronteras frente al narcotr\u00e1fico o a la inmigraci\u00f3n ilegal, el v\u00ednculo con quienes en el mundo piensan, sienten y rezan en nuestra lengua com\u00fan (por mucho que los actuales populismos de izquierda locales renieguen en un momento dado de sus propias ra\u00edces) o nuestros intereses culturales y econ\u00f3micos allende los mares (casi por doquier), entonces llega a sobrecoger la absoluta y sin duda minusvalorada dependencia que tenemos de la mar.<\/p>\n\n\n\n<p>Espa\u00f1a ha de defender, pues, una cantidad inmensa de lo que parecen ser intereses mar\u00edtimos. En realidad, desde el mar se pueden defender intereses que no solo se encuentran en ese \u00e1mbito, por ser la Armada una herramienta que permite la accesibilidad a los focos de atenci\u00f3n internacional sin soliviantar frontera alguna cuando se presentan situaciones en las que para evitar riesgos mayores se requiere algo m\u00e1s que un discreto teclado o una excelente diplomacia (depositaria esta de la inicial responsabilidad de proteger aquello que nos es propio, en cualquier caso).<\/p>\n\n\n\n<p>La condici\u00f3n mar\u00edtima de Espa\u00f1a no es solo, pues, consecuencia de su geograf\u00eda, sino tambi\u00e9n del extenso despliegue planetario de sus intereses de todo tipo, lo que sin duda ha de marcar toda geopol\u00edtica que se precie, dado que dichos intereses no siempre coinciden con los de nuestros amigos y aliados: algunas veces tenemos preocupaciones que a ellos simplemente no les importan (y viceversa), y en otras ocasiones son simplemente incompatibles. Todo lo cual es un motivo m\u00e1s para reforzar nuestra presencia en la mar.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Poder mar\u00edtimo y poder naval<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El poder mar\u00edtimo de una naci\u00f3n engloba toda actividad p\u00fablica o privada de una naci\u00f3n en la mar, mientras que el poder naval es la capacidad que tiene el Estado para actuar en y desde la mar en defensa de los intereses nacionales (fuera de nuestras fronteras y por la fuerza, llegado el caso). Pudiera parecer que el poder naval es una mera parte del mar\u00edtimo (la parte militar), pero no es as\u00ed: son poderes complementarios en \u00e9poca de paz. El primero fomenta la prosperidad econ\u00f3mica y el bienestar social del pa\u00eds, mediante el transporte mar\u00edtimo, el turismo, la seguridad mar\u00edtima, la pesca, el respeto a la ley y a nuestras fronteras, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo, adem\u00e1s de complementar y ayudar al mar\u00edtimo all\u00ed donde haga falta, se prepara para la eventualidad de una guerra con intenci\u00f3n de evitarla. En ausencia de conflicto, por lo tanto, act\u00faan coordinados, pero de forma independiente. Llegado el caso de una agresi\u00f3n a nuestra soberan\u00eda nacional, sin embargo, el poder naval tomar\u00eda de forma natural el mando absoluto haci\u00e9ndose con todos los recursos del poder mar\u00edtimo que requiriera para hacer frente a la amenaza.<\/p>\n\n\n\n<p>Es importante percatarse de que la escuadra no se puede improvisar: debe existir siempre un programa naval bien definido que garantice la financiaci\u00f3n de la marina a largo plazo, dado el prolongado periodo de desarrollo, construcci\u00f3n y vida de los buques de guerra, as\u00ed como el elevado presupuesto de inversi\u00f3n, mantenimiento y operaci\u00f3n que se requiere de forma sostenida.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>La relaci\u00f3n entre diplomacia y defensa: la l\u00f3gica estrat\u00e9gica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Diplomacia y defensa (mayormente a trav\u00e9s del poder naval, precisamente) se complementan as\u00ed mismo en paralelo en \u00e9pocas de paz o en situaciones de crisis, en las que es vital la coordinaci\u00f3n a iniciativa de Asuntos Exteriores. En ausencia de conflicto b\u00e9lico, las Fuerzas Armadas (y muy particularmente la marina) han de prepararse para lo peor mediante la instrucci\u00f3n y el conocimiento del entorno en el que un posible enfrentamiento tendr\u00eda lugar, operando conjunta y combinadamente con otras armas y las fuerzas de otros pa\u00edses.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese contexto el papel de la Armada es esencial para preservar la paz, mediante la aplicaci\u00f3n de una \u201cpol\u00edtica del ca\u00f1onero\u201d (que hace tiempo que se dio precipitadamente por sentenciada) imbricada en la acci\u00f3n diplom\u00e1tica. La disuasi\u00f3n es un arte practicado al alim\u00f3n, pero cabe la posibilidad de que la orquesta del Estado no acierte a interpretar una melod\u00eda que garantice la paz (objetivo \u00faltimo de todo gobierno democr\u00e1tico y en consecuencia de las Fuerzas Armadas), sea por carecer de los instrumentos adecuados o sea por falta de maestr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Si la disuasi\u00f3n no funciona y la agresi\u00f3n es inevitable, Defensa debe tomar el control, pasando a disponer de todos los recursos de la naci\u00f3n para la consecuci\u00f3n de sus fines, por lo que la diplomacia tendr\u00eda que pasar a su servicio, \u201cvendiendo\u201d la patri\u00f3tica causa y preparando la paz venidera.<\/p>\n\n\n\n<p>Como ocurre con el poder mar\u00edtimo respeto al poder naval, la guerra cambia por s\u00ed sola la l\u00f3gica de las cosas, de forma que lo que era \u201cparte\u201d en otras circunstancias se llega a convertir en \u201ctodo\u201d, haciendo que las otras partes con las que compart\u00eda protagonismo y que en alg\u00fan caso pretend\u00edan aparentar ser todo, devengan en nada por s\u00ed mismas. Esa extra\u00f1a l\u00f3gica con vocaci\u00f3n parad\u00f3jica es lo que podemos denominar l\u00f3gica estrat\u00e9gica (4), tan diferente y ajena a la l\u00f3gica colaborativa del sentido com\u00fan que deber\u00eda predominar en el resto de los asuntos de los hombres, incluyendo la pol\u00edtica, si bien la exterior puede considerarse la excepci\u00f3n en alg\u00fan caso, precisamente.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>La construcci\u00f3n del poder naval<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Simplificando la doctrina de Alfred T. Mahan (5), indisimulado enemigo de Espa\u00f1a y primer gran difusor del concepto, y en atenci\u00f3n a las propias ense\u00f1anzas de la estrategia naval puesta en pr\u00e1ctica por la monarqu\u00eda hisp\u00e1nica mientras rigi\u00f3 el imperio de los mares, podemos convenir que el poder naval es el producto de tres factores: la geograf\u00eda, la fuerza naval y el mando.<\/p>\n\n\n\n<p>La geograf\u00eda es algo que nos condiciona, para bien o para mal, pero sobre lo que no podemos imponer nuestra voluntad. Por un lado, hablamos de la geograf\u00eda f\u00edsica e incluso demogr\u00e1fica de un pa\u00eds, pero por otro, hemos de prestar atenci\u00f3n a la geopol\u00edtica, esto es, a los movimientos internacionales de nuestros vecinos, aliados y adversarios culturales, econ\u00f3micos, comerciales, financieros o militares, en cuya voluntad tampoco podemos influir si sus intereses no confluyen con los nuestros.<\/p>\n\n\n\n<p>La fuerza naval es consecuencia de la inversi\u00f3n en defensa de una naci\u00f3n. En el caso espa\u00f1ol, sabido es que pese al compromiso asumido en el marco de la OTAN por el Gobierno del presidente Rajoy en 2014 (Cumbre de Cardiff) para consignar un presupuesto anual del 2% del PIB en el plazo de diez a\u00f1os (ratificado con posterioridad de forma expresa por el presidente de Gobierno actual), nada se ha hecho ni tan siquiera para acercarse al objetivo, comprometiendo severamente la dotaci\u00f3n de las Fuerzas Armadas e incluso la mera sostenibilidad de algunos servicios por el mero hecho de no poder cubrir las necesidades m\u00ednimas de mantenimiento y operatividad.<\/p>\n\n\n\n<p>Se da la curiosa circunstancia, adem\u00e1s, de que aun siendo mucho m\u00e1s intensiva en capital, la Armada, principal si no \u00fanica instituci\u00f3n castrense que adem\u00e1s de garantizar nuestra defensa puede servir de multiplicador diplom\u00e1tico en manos de nuestra pol\u00edtica exterior, recibe una asignaci\u00f3n para inversiones muy inferior a la del Ej\u00e9rcito de Tierra, cuyos medios humanos y de otro tipo presentan una desproporci\u00f3n que no tiene parang\u00f3n en los pa\u00edses de nuestro entorno (6), mucho menos \u201cmar\u00edtimos\u201d en casi todos los casos. Algo parecido ocurre con el Ej\u00e9rcito del Aire, si bien su peso en los asuntos exteriores no es comparable, por ser una fuerza concebida m\u00e1s para evitar una aproximaci\u00f3n excesiva de un eventual enemigo a nuestras fronteras o a nuestras costas. En esas condiciones, derivadas de una historia preconstitucional por todos conocida, no procede desvestir a santo alguno, sino comenzar con determinaci\u00f3n a vestir a los otros dos, incrementando el presupuesto de Defensa seg\u00fan lo comprometido.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, el tercer factor tiene que ver con el uso que se haga de la escuadra en funci\u00f3n de las necesidades geopol\u00edticas. Ejemplos no faltan en la reciente historia de Espa\u00f1a, tanto por acci\u00f3n como por omisi\u00f3n. Los primeros est\u00e1n en la mente de todos, quiz\u00e1 porque la imagen de un barco de guerra se imprime en el imaginario colectivo con contundencia. Sin embargo, se ha echado en falta la presencia de la Armada en muchas ocasiones, all\u00ed donde los derechos de ciudadanos o empresas se\u00f1eras espa\u00f1olas eran vulnerados, o donde el buen nombre de nuestra patria era mancillado con intenciones conocidas, frente a lo que la mera presencia de una fragata o de una agrupaci\u00f3n naval de maniobras en aguas propias o internacionales pr\u00f3ximas podr\u00eda haber expresado mejor que mil palabras nuestro firme rechazo, por ejemplo, a una eventual extensi\u00f3n unilateral de aguas territoriales o de la zona econ\u00f3mica exclusiva por parte de nuestros vecinos del Sur, por citar alg\u00fan ejemplo reciente.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Estrategia naval en \u00e9poca de paz<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La clave de todo cuanto antecede es ese \u00faltimo factor, esto es, la capacidad del mando pol\u00edtico para llevar a cabo la pol\u00edtica naval adecuada en tiempo de paz y tomar las decisiones pertinentes en caso de que esta comience a torcerse. Tan deseable competencia tiene dos caras.<\/p>\n\n\n\n<p>Por un lado, est\u00e1 la habilidad para pensar estrat\u00e9gicamente, es decir, con una l\u00f3gica que no sigue, en situaci\u00f3n de crisis, las formalidades can\u00f3nicas a las que la l\u00f3gica matem\u00e1tica nos tiene acostumbrados. Eso no quiere decir que se haya de comportar de forma il\u00f3gica. La estrategia es una disciplina tan particular que un dirigente no avezado solo puede suplir su probable falta de arte con un buen asesoramiento de quienes est\u00e1n m\u00e1s habituados a pensar en esos t\u00e9rminos. El gobernante sabio se distingue por saber escuchar antes de tomar su decisi\u00f3n en este campo a quienes han sido designados como cabezas de los ej\u00e9rcitos y de la Armada.<\/p>\n\n\n\n<p>En \u00e9poca de paz, la estrategia naval es sin\u00f3nimo de planificaci\u00f3n y de preparaci\u00f3n para lo peor mediante la instrucci\u00f3n y el conocimiento de todo eventual teatro de operaciones. Requiere, pues, adem\u00e1s de un programa de construcci\u00f3n naval, de una acci\u00f3n coordinada tanto con la diplomacia, como con la seguridad mar\u00edtima&#8230; de la que deber\u00eda encargarse alg\u00fan d\u00eda un servicio de guardacostas espec\u00edfico (7), idealmente integrado en un eventual Ministerio del Mar que albergase a su vez las secretar\u00edas de Estado o direcciones generales de la marina mercante, puertos del Estado, costas, pesca y otras administraciones encargadas de la gesti\u00f3n medioambiental, del patrimonio subacu\u00e1tico, el ocio mar\u00edtimo o de los recursos energ\u00e9ticos o mineros <em>offshore<\/em>, como \u00fanica forma de reforzar el poder mar\u00edtimo de Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo requisito es la voluntad, pues un dirigente puede saber lo que tiene que hacer, pero no tener el valor o el empuje necesario para llevarlo a efecto. La voluntad de usar las herramientas que el Estado pone en manos del gobernante hace que estas adquieran utilidad. No hay disuasi\u00f3n posible si falta la determinaci\u00f3n para usar la fuerza leg\u00edtima en caso de necesidad. Por eso el tercer factor del poder naval es determinante, ya que la mera incapacidad o inacci\u00f3n del mando puede convertir en inexistente el poder naval (si fuera cuantificable, en cero) como producto de aquellos tres factores. Basta la pusilanimidad del v\u00e9rtice de la pir\u00e1mide estrat\u00e9gica. Basta su confusi\u00f3n conceptual o su \u201cbuenismo\u201d, ajenos a una cruda realidad que puede no entenderse si no se ha vivido fuera de un entorno endog\u00e1mico y dom\u00e9stico, que nada tiene que ver con la selva del s\u00e1lvese quien pueda internacional.<\/p>\n\n\n\n<p>En suma, pensar estrat\u00e9gicamente y hacerlo con voluntad decidida de construir un m\u00ednimo poder naval, lleva inevitablemente a la planificaci\u00f3n, y solo hay una manera sensata de programar tanto la fuerza naval como el resto de las Fuerzas Armadas a largo plazo: sacar adelante en el Congreso una ley de financiaci\u00f3n de la Defensa, con amplio consenso y car\u00e1cter de permanencia, que garantice un presupuesto del 2% del PIB a lo largo de una generaci\u00f3n, y que asegure el equilibrio de gastos e inversiones entre los ej\u00e9rcitos y la Armada.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>El principal problema del poder naval espa\u00f1ol<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Construir un poder naval cre\u00edble es factible con un presupuesto de Defensa sostenido acorde con nuestro compromiso y un reparto equitativo de los fondos entre las diversas ramas de las Fuerzas Armadas, pero es una tarea que se encuentra con un par de grandes obst\u00e1culos: el exiguo presupuesto del que se parte y la voluntad pol\u00edtica para hacerlo posible.<\/p>\n\n\n\n<p>Asignar m\u00e1s recursos a defensa hasta doblarlos es una decisi\u00f3n de riesgo para quien quiera seguir aferrado al poder, por cuanto el electorado puede no estar por la labor de sacrificar servicios sociales que la demagogia al uso les hace ver incompatibles con los gastos militares. La falta de una educaci\u00f3n econ\u00f3mico-financiera, filos\u00f3fica e hist\u00f3rica m\u00e1s extensa y menos dirigida en determinadas etapas acad\u00e9micas no hace presagiar un cambio de rumbo a medio plazo (bien al contrario&#8230;).<\/p>\n\n\n\n<p>Ante ese panorama, no es de extra\u00f1ar tampoco la escasa voluntad del gobernante para emplear inteligentemente los recursos navales del Estado en caso de necesidad. A quien cree que se juega su reelecci\u00f3n le tiembla el pulso cuando el bien de la naci\u00f3n (del conjunto de los ciudadanos, por lo tanto) exige tomar una decisi\u00f3n que haga peligrar el beat\u00edfico discurso estrat\u00e9gico que se ha ido implantando en la sociedad con la ayuda de algunos planes de estudio y de muchos medios de comunicaci\u00f3n d\u00e9cada tras d\u00e9cada.<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00eda decirse, por lo tanto, que ambos problemas son en esencia el mismo: la falta de voluntad del responsable p\u00fablico por temor a incomodar a su electorado, tiene como consecuencia la subfinanciaci\u00f3n de la defensa y como causa la misma incomprensi\u00f3n del fen\u00f3meno estrat\u00e9gico naval que la poblaci\u00f3n de la que procede.<\/p>\n\n\n\n<p>El ciudadano espa\u00f1ol adolece de una lastimosa carencia de cultura naval (por extensi\u00f3n de defensa), pese a los esfuerzos de muchos expertos por hac\u00e9rsela llegar a trav\u00e9s de la historia o explicando con amenidad para lo que la Armada sirve (8), por lo que no entiende la verdadera utilidad de una fragata, de un caza STOVL (despegue y aterrizaje vertical) o de un submarino anaerobio. No ven lo que la Armada hace d\u00eda tras d\u00eda y mucho menos lo que podr\u00eda llegar a hacer con medios actualizados o m\u00e1s adecuados. Ni siquiera ven f\u00edsicamente a unos barcos que, si no est\u00e1n atracados en su base, est\u00e1n navegando m\u00e1s all\u00e1 del horizonte, en ocasiones a miles de millas de nuestras aguas.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, la Armada es \u201cinvisible\u201d para el pueblo espa\u00f1ol y eso dificulta en gran medida que exista un clamor popular para su financiaci\u00f3n, refuerzo y empleo como punta de lanza de nuestra intenci\u00f3n de interpretar nuestra propia melod\u00eda en el concierto de las naciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo lo que el com\u00fan de los mortales ha o\u00eddo de nuestras armas en la mar se reduce a Lepanto (menos mal), la \u201cArmada Invencible\u201d, Trafalgar y la p\u00e9rdida de Cuba, lo que no deja de ser un resumen bastante poco significativo de la habilidad de la mayor talasocracia que el mundo hab\u00eda visto hasta la fecha para extender frente a la barbarie (en terminolog\u00eda romana) su cultura civilizadora (su lengua, su ley, su pensamiento y su religi\u00f3n) en enormes extensiones de diversos continentes, conservar pr\u00e1cticamente intacto el reino durante tres siglos y llegar a imponer su hegemon\u00eda en los tres grandes oc\u00e9anos del planeta.<\/p>\n\n\n\n<p>La falta de cultura naval es, pues, el problema radical del poder naval espa\u00f1ol. Y en esas condiciones han de ser los pol\u00edticos llamados a cambiar (para bien) Espa\u00f1a quienes apuesten por adelantarse a su tiempo con intenci\u00f3n de arrastrar a la sociedad hacia la madurez en las pol\u00edticas de seguridad, exterior y de defensa que nos conectan con el mundo.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfHay soluci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La modesta pretensi\u00f3n de esta reflexi\u00f3n es abrir un debate (quiz\u00e1 \u00fanicamente en la mente de cada lector) sobre la perentoriedad de dotar a las Fuerzas Armadas, particularmente a la Armada (como principal brazo ejecutor que es de la disuasi\u00f3n que Espa\u00f1a puede aspirar a desplegar por medio mundo en beneficio de su pol\u00edtica exterior), de un presupuesto suficiente y sin altibajos a trav\u00e9s de una ley de financiaci\u00f3n de la Defensa consensuada por una parte abrumadoramente mayoritaria del Congreso, para garantizar su vigencia durante d\u00e9cadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Dar ese paso exigir\u00e1 valor para tomar la iniciativa o para aceptar la de los dem\u00e1s (lo que no requerir\u00eda menos). Dada la menguada mentalidad mar\u00edtima de los espa\u00f1oles, no ha de extra\u00f1ar que hayan de ser los principales pol\u00edticos que nos representan quienes tengan que asumir el riesgo, la responsabilidad y el liderazgo.<\/p>\n\n\n\n<p>De esa forma quiz\u00e1 sea posible empezar a desperezar el esp\u00edritu naval adormecido tanto tiempo ha de nuestros compatriotas, cuya cultura mar\u00edtima, naval y de defensa ha de conseguirse hacer crecer por impulso del poder legislativo, empezando por la ense\u00f1anza de la Historia&#8230; pero eso es, precisamente, otra historia.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Conclusiones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Si queremos que Espa\u00f1a tenga voz en el mundo, o al menos que sea capaz de defender sus intereses con cierta solvencia, debemos adoptar como naci\u00f3n una actitud menos complaciente con quienes nos ofenden y ser m\u00e1s asertivos y realistas. Para ello, adem\u00e1s de desarrollar una pol\u00edtica exterior pragm\u00e1tica y consensuada entre las principales sensibilidades del arco parlamentario, se ha de disponer de unas Fuerzas Armadas adecuadas, que conviertan nuestra tierra en un basti\u00f3n y que sean capaces de desplegarse por los oc\u00e9anos del planeta para llevar la disuasi\u00f3n all\u00ed donde sea preciso&#8230; lo que nunca ser\u00e1 posible sin ese consenso amplio y b\u00e1sico que permita elaborar una ley de financiaci\u00f3n de la Defensa con vocaci\u00f3n de permanencia, precisamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo cuanto antecede no es m\u00e1s que una quimera si el Congreso de los Diputados no da ejemplo al pueblo espa\u00f1ol acordando lo esencial, aquello en lo que nos va la vida a todos, por mucho que en lo dem\u00e1s sigamos tir\u00e1ndonos los trastos a la cabeza. Ser\u00eda posible que el pueblo espa\u00f1ol apreciara entonces la importancia que ahora no da a sus ej\u00e9rcitos y a su Armada, pudiera adquirir cierta conciencia estrat\u00e9gica y comenzase a exigir a sus representantes electos el mantenimiento de un poder naval (militar en general) bien engrasado, para que nos sirva como una p\u00f3liza de seguros en un mundo que nunca ha dejado de ser incierto y peligroso.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Manuel Vila Gonz\u00e1lez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:50px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<ol class=\"has-small-font-size wp-block-list\"><li>\u00c1lvarez-Arenas, Eliseo (1987), <em>Del Mar en la Historia de Espa\u00f1a<\/em>, Madrid: Editorial Naval, pp. 102-105<\/li><li>Vila Gonz\u00e1lez, Manuel (2020), \u201cLa g\u00e9nesis ib\u00e9rica del moderno poder naval\u201d,&nbsp;<em>Revista de Estudios en Seguridad Internacional<\/em>, Vol. 6, N\u00ba 2, pp. 235-252<\/li><li>Como bien se\u00f1al\u00f3 el actual AJEMA en su toma de posesi\u00f3n ante la Ministra Robles el 11 de febrero de 2021.<\/li><li>Particularidad que ya aparece en los primeros escritos de car\u00e1cter estrat\u00e9gico: <em>La Guerra del Peloponeso<\/em> de Tuc\u00eddides y <em>El Arte de la Guerra<\/em> de Sun Tzu<\/li><li>Mahan, Alfred T. (1890), <em>The Influence of Sea Power upon History 1660-1783<\/em>, Boston: Little, Brown &amp; Co.<\/li><li>L\u00f3pez D\u00edaz, Juan (2018), \u201cLa proporci\u00f3n \u00e1urea\u201d, <em>Revista General de Marina<\/em>, Octubre, pp. 541-556<\/li><li>Novoa Sanjurjo, Fernando (2020), \u201cEl estado en la mar, una hidra de seis cabezas\u201d, <em>Defensa<\/em>, Octubre, N\u00ba 510, pp. 32-40<\/li><li>Rodr\u00edguez Garat, Juan (2019), <em>Manual del usuario de la Armada Espa\u00f1ola<\/em>, Gij\u00f3n: Fundaci\u00f3n Alvargonz\u00e1lez<\/li><\/ol>\n\n\n\n<div style=\"height:50px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-cyan-bluish-gray-color has-text-color has-small-font-size\"><em>Las opiniones de este an\u00e1lisis son de exclusiva responsabilidad del autor<\/em><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:200px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-post pdfprnt-bottom-left\"><a href=\"https:\/\/articulo30.org\/politica-defensa\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5983?print=print\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-print\" target=\"_blank\" ><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/articulo30.org\/politica-defensa\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/print.png\" alt=\"image_print\" title=\"Imprimir contenido\" \/><span class=\"pdfprnt-button-title pdfprnt-button-print-title\">Imprimir<\/span><\/a><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Paper 49 3 Diciembre 2021 Diplomacia y Defensa se deben a la protecci\u00f3n de los intereses nacionales por todo el mundo y al aseguramiento de la paz en las mejores condiciones. 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