{"id":6696,"date":"2026-01-03T22:00:24","date_gmt":"2026-01-03T21:00:24","guid":{"rendered":"https:\/\/articulo30.org\/politica-defensa\/?p=6696"},"modified":"2026-01-11T14:05:55","modified_gmt":"2026-01-11T13:05:55","slug":"operacion-venezuela-estados-unidos-rebeca-radio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/articulo30.org\/politica-defensa\/operacion-venezuela-estados-unidos-rebeca-radio\/","title":{"rendered":"Operaci\u00f3n en Venezuela: geopol\u00edtica, control regional y proyecci\u00f3n estrat\u00e9gica de Estados Unidos"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Paper 63<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">3 Enero 2026<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Desde mediados de 2025, la administraci\u00f3n de Donald Trump ha reforzado su <strong>presencia militar en el Caribe<\/strong> y ha incrementado la presi\u00f3n sobre Caracas, lo que culmin\u00f3 con la captura del presidente venezolano Nicol\u00e1s Maduro apenas tres d\u00edas despu\u00e9s del inicio del 2026. En este sentido, aunque la operaci\u00f3n fue presentada por el propio presidente estadounidense como parte de una campa\u00f1a contra el narcotr\u00e1fico, m\u00e1s all\u00e1 de este argumento oficial, resulta necesario analizar dicha operaci\u00f3n desde puntos estrat\u00e9gicos m\u00e1s amplios, considerando el contexto geopol\u00edtico, regional y militar, as\u00ed como las propias palabras de Donald Trump en la rueda de prensa posterior a la captura.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Washington percibe que su hegemon\u00eda global se ve sometida a presi\u00f3n, tiende a priorizar el control de su <strong>entorno estrat\u00e9gico <\/strong>inmediato. Esta es una pauta que se ha repetido en distintos momentos de su pol\u00edtica exterior. En varias de las intervenciones estadounidenses en Am\u00e9rica Latina a finales del siglo XIX y comienzos del XX, la defensa del orden y la estabilidad regional se articul\u00f3 en torno a la necesidad de contener formas de violencia, criminalidad e ingobernabilidad que los Estados locales no lograban controlar. Si bien el concepto contempor\u00e1neo de crimen organizado transnacional no estaba a\u00fan formulado, nociones como la insurrecci\u00f3n armada o la anarqu\u00eda interna cumplieron una funci\u00f3n discursiva similar, legitimando la intervenci\u00f3n como una medida de seguridad preventiva. Un ejemplo ilustrativo es la ocupaci\u00f3n de Nicaragua entre 1912 y 1933, donde Estados Unidos justific\u00f3 su intervenci\u00f3n en t\u00e9rminos de proteger sus intereses comerciales, garantizar el pago de deudas extranjeras y mantener la estabilidad frente a insurgencias internas que amenazaban tanto el orden regional como la seguridad estadounidense.<\/p>\n\n\n\n<p>En este marco, esta <strong>l\u00f3gica hist\u00f3rica<\/strong> presenta claros paralelismos con la narrativa actual empleada por la administraci\u00f3n Trump, que vincul\u00f3 la situaci\u00f3n venezolana con el narcotr\u00e1fico y otras amenazas transnacionales, situando nuevamente el mantenimiento del orden regional como eje central de la acci\u00f3n estadounidense. En esta l\u00ednea, Trump recurri\u00f3 en su discurso a la Doctrina Monroe, basada en el lema \u201c<em>Am\u00e9rica para los americanos<\/em>\u201d, cuya formulaci\u00f3n original ten\u00eda como objetivo proteger a las reci\u00e9n independizadas rep\u00fablicas latinoamericanas frente a la intervenci\u00f3n de las potencias europeas y que el presidente Trump ha adaptado a sus intereses. No obstante, dicha doctrina fue posteriormente ampliada mediante el Corolario Roosevelt, que sirvi\u00f3 para legitimar la intervenci\u00f3n preventiva de Estados Unidos en Am\u00e9rica Latina bajo el argumento de preservar el orden, garantizar la estabilidad regional y salvaguardar sus intereses estrat\u00e9gicos, especialmente ante gobiernos considerados inestables o econ\u00f3micamente vulnerables. Exactamente lo que ha ocurrido.<\/p>\n\n\n\n<p>Estados Unidos se enfrenta actualmente a una serie de din\u00e1micas que pueden interpretarse como presiones crecientes sobre su <strong>hegemon\u00eda estrat\u00e9gica<\/strong>, especialmente en el espacio latinoamericano, una regi\u00f3n hist\u00f3ricamente considerada de inter\u00e9s vital para Washington. En este contexto, Venezuela ocupa una posici\u00f3n central debido al progresivo fortalecimiento de sus v\u00ednculos con potencias calificadas como rivales estrat\u00e9gicos por Estados Unidos. A trav\u00e9s de acuerdos comerciales, cooperaci\u00f3n militar y asistencia tecnol\u00f3gica, actores como Rusia y China han incrementado de manera sostenida su presencia e influencia en el pa\u00eds. Paralelamente, el gobierno de Nicol\u00e1s Maduro mantiene relaciones estrechas con Ir\u00e1n, un actor enfrentado directamente con Israel, uno de los principales aliados de Estados Unidos en Oriente Pr\u00f3ximo. Por un lado, las relaciones entre Mosc\u00fa y Caracas combinan cooperaci\u00f3n econ\u00f3mica con apoyo militar y pol\u00edtico ya que han firmado acuerdos de cooperaci\u00f3n en energ\u00eda y exploraci\u00f3n petrolera, adem\u00e1s de expandir intercambios en sectores como maquinaria, productos agr\u00edcolas, tecnolog\u00eda e infraestructura militar. Por su parte, China ha sido durante a\u00f1os el socio financiero m\u00e1s importante de Venezuela, con una relaci\u00f3n basada en el esquema cl\u00e1sico de \u201c<em>petr\u00f3leo por pr\u00e9stamos<\/em>\u201d, considerando que Venezuela posee las mayores reservas de petr\u00f3leo comprobadas del mundo, con un volumen que supera los 300.000 millones de barriles seg\u00fan la Organizaci\u00f3n de Pa\u00edses Exportadores de Petr\u00f3leo (OPEP). Asimismo, Pek\u00edn ha defendido p\u00fablicamente su relaci\u00f3n con Caracas como una asociaci\u00f3n \u201csoberana\u201d y se ha opuesto a las acciones estadounidenses en la regi\u00f3n. Por \u00faltimo, si bien Ir\u00e1n no ocupa la misma posici\u00f3n de influencia econ\u00f3mica que China o de apoyo militar estrat\u00e9gico que Rusia, su relaci\u00f3n con Venezuela contribuye a un marco m\u00e1s amplio desde la alianza pol\u00edtico-ideol\u00f3gica entre Caracas y Teher\u00e1n, surgida en los a\u00f1os 2000 bajo Ch\u00e1vez y el concepto de \u201c<em>Axis of Unity<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En base a todo lo anterior, las <strong>relaciones y alianzas entre Venezuela y otras potencias<\/strong> implica la posibilidad de que actores rivales a EEUU ganen influencia cerca de sus fronteras, siendo este un hecho hist\u00f3ricamente percibido como un riesgo directo al control regional por parte de Estados Unidos. Adem\u00e1s, en relaci\u00f3n al mencionado petr\u00f3leo, desde la perspectiva de EE.?UU., un gobierno rival que tenga poder en el pa\u00eds, y por tanto, influencia sobre la producci\u00f3n de petr\u00f3leo, aunque sea de forma indirecta podr\u00eda, no solo influir en precios internacionales y afectar a la econom\u00eda estadounidense y de sus aliados, sino tambi\u00e9n vender petr\u00f3leo a actores estrat\u00e9gicos rivales, fortaleciendo a China, Rusia o Ir\u00e1n. Adem\u00e1s, podr\u00eda generar dependencia energ\u00e9tica indirecta que debilite la capacidad de negociaci\u00f3n de EE.?UU. en la regi\u00f3n. De esta forma, la influencia sobre el petr\u00f3leo por parte de Estados Unidos en Venezuela debilita, no solo a China con respecto al precio del petr\u00f3leo, sino tambi\u00e9n a la OPEP a la que pertenecen Arabia Sud\u00ed o Irak, ya que si EE.?UU. interviene indirectamente limitando la producci\u00f3n venezolana, la cohesi\u00f3n y el poder de negociaci\u00f3n de la OPEP se ven debilitados.<\/p>\n\n\n\n<p>Asimismo, m\u00e1s all\u00e1 de la seguridad f\u00edsica y fronteriza, cabe destacar que el elemento central no se trata \u00fanicamente del objetivo inmediato, sino del <strong>mensaje estrat\u00e9gico<\/strong> que se transmite a m\u00faltiples audiencias por parte de EEUU. En este sentido, a trav\u00e9s de la operaci\u00f3n de captura del presidente venezolano, EEUU env\u00eda un mensaje claro de disuasi\u00f3n internacional similar al que envi\u00f3 con los ataques contra instalaciones nucleares iran\u00edes: Estados Unidos est\u00e1 dispuesto a actuar r\u00e1pida y decisivamente para preservar su dominio estrat\u00e9gico y el de sus aliados. As\u00ed, al intervenir \u2014o incluso al exhibir su capacidad de intervenci\u00f3n\u2014 Estados Unidos refuerza su liderazgo regional y establece de facto qu\u00e9 gobiernos son considerados aceptables o problem\u00e1ticos para sus intereses estrat\u00e9gicos. En este marco, la narrativa oficial ha llegado a exaltar de forma expl\u00edcita el denominado \u201cpoder\u00edo militar estadounidense\u201d, recurriendo a la menci\u00f3n de operaciones previas como el ataque contra Qasem Soleimani, general de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria Isl\u00e1mica de Ir\u00e1n, o la operaci\u00f3n que culmin\u00f3 con la muerte de Abu Bakr al-Baghdadi, l\u00edder del Estado Isl\u00e1mico (ISIS). Ambas acciones fueron justificadas bajo el argumento de garantizar la seguridad nacional y defendidas por Trump en su discurso como operaciones \u201cperfectamente ejecutadas\u201d, acompa\u00f1adas de la afirmaci\u00f3n de que \u201cninguna otra naci\u00f3n habr\u00eda podido hacerlo como Estados Unidos\u201d. A su vez, estos ejemplos permiten a Trump ilustrar y advertir que Estados Unidos est\u00e1 dispuesto a actuar de manera unilateral y extraterritorial contra amenazas percibidas, proyectando una imagen de capacidad de intervenci\u00f3n quir\u00fargica y de superioridad militar.<\/p>\n\n\n\n<p>Asimismo, la narrativa de Trump ha llegado a sugerir que aquellos Estados percibidos como una amenaza podr\u00edan convertirse en potenciales objetivos de acci\u00f3n, incluyendo, por ejemplo, a <strong>Cuba<\/strong>, a la que aludi\u00f3 de forma expl\u00edcita al afirmar que \u201c<em>Cuba ser\u00e1 algo de lo que hablemos<\/em>\u201d durante la ronda de preguntas. De este modo, si bien Trump no anuncia una medida concreta, ampl\u00eda el alcance del mensaje previamente emitido en relaci\u00f3n con Venezuela y deja entrever que este enfoque no se circunscribe a un \u00fanico pa\u00eds, sino que forma parte de una l\u00f3gica m\u00e1s amplia.<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso, el presidente Trump formula en su discurso, \u201c<em>no s\u00e9 por qu\u00e9 otros Estados no quieren que les ayudemos<\/em>\u201d. Estas palabras no se tratan de una afirmaci\u00f3n literal, sino que se trata de una estrategia ret\u00f3rica muy concreta, con varias capas de significado pol\u00edtico y estrat\u00e9gico. Trump presenta a Estados Unidos como un <strong>actor benevolente y necesario<\/strong>, cuya intervenci\u00f3n no responde a intereses propios, sino a una supuesta voluntad de \u201cayuda\u201d. De este modo, invierte la l\u00f3gica cl\u00e1sica de la intervenci\u00f3n: no ser\u00eda EE. UU. quien se inmiscuye en los asuntos de otros Estados, sino esos Estados los que, de forma irracional o injustificada, rechazan una ayuda que ser\u00eda beneficiosa. Esto contribuye a legitimar cualquier acci\u00f3n futura al encuadrarla como asistencia y no como injerencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, resulta pertinente subrayar que el <strong>Caribe<\/strong> constituye un <strong>nudo geoestrat\u00e9gico<\/strong> fundamental entre Am\u00e9rica del Sur, Norteam\u00e9rica y el Atl\u00e1ntico, al concentrar rutas mar\u00edtimas de alto valor estrat\u00e9gico por las que transitan flujos comerciales cr\u00edticos. A trav\u00e9s de este espacio circulan tanto mercanc\u00edas esenciales \u2014incluido el transporte de recursos energ\u00e9ticos como el petr\u00f3leo y el gas procedentes de Venezuela y Brasil con destino a Estados Unidos y Europa\u2014 como una parte significativa del comercio internacional que conecta ambos hemisferios. Infraestructuras portuarias clave, como el Puerto de Col\u00f3n, el Puerto de Cartagena o el Puerto de las Am\u00e9ricas, en Panam\u00e1, Colombia y Puerto Rico respectivamente, refuerzan la centralidad del Caribe en la arquitectura log\u00edstica y econ\u00f3mica global. En este contexto, el control y la supervisi\u00f3n de estas rutas no solo permiten garantizar la protecci\u00f3n de los flujos comerciales y de los recursos estrat\u00e9gicos, sino que resultan esenciales para que Estados Unidos limite o impida la proyecci\u00f3n militar, tecnol\u00f3gica o comercial de actores rivales en un espacio geogr\u00e1fico pr\u00f3ximo a su territorio. As\u00ed, Trump ha llegado a afirmar que, hasta que se inicie un proceso de transici\u00f3n pol\u00edtica en Venezuela tras la captura de Maduro, ser\u00e1 Estados Unidos quien asuma el liderazgo y la direcci\u00f3n del pa\u00eds.<br>En base a esto, si Estados Unidos asume el liderazgo o control temporal sobre Venezuela, entonces, de facto, Venezuela se alinear\u00e1 con EE.?UU. mientras dure esa situaci\u00f3n, aunque sea por imposici\u00f3n y no por voluntad pol\u00edtica local. As\u00ed, considerando que Am\u00e9rica Latina est\u00e1 formada por 32 pa\u00edses divididos en tres regiones principales: Sudam\u00e9rica (12 pa\u00edses), Am\u00e9rica Central (7 pa\u00edses) y Caribe (13 pa\u00edses y territorios independientes), si se descartan del an\u00e1lisis aquellos pa\u00edses de condici\u00f3n neutral, Estados Unidos cuenta con influencia sobre 10 pa\u00edses \u2014Colombia, Panam\u00e1, Guyana, Surinam, Chile, El Salvador, Guatemala, Honduras, Brasil (este \u00faltimo considerado funcional) y ahora tambi\u00e9n Venezuela (al menos de forma temporal)\u2014 frente a 3 rivales declarados \u2014Cuba, Nicaragua y Hait\u00ed\u2014. Esto representa aproximadamente un 70% de los pa\u00edses del sur estrat\u00e9gicamente alineados a su favor, evidenciando su superioridad relativa en la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, dentro de la din\u00e1mica de una operaci\u00f3n de estas caracter\u00edsticas \u2014r\u00e1pida, quir\u00fargica y con claros efectos estrat\u00e9gicos\u2014 la <strong>inteligencia <\/strong>ha desempe\u00f1ado un papel central, incluso m\u00e1s determinante que los medios militares visibles. En particular, la ciberinteligencia ha actuado como un aut\u00e9ntico multiplicador de fuerza, permitiendo reducir la incertidumbre operativa, acotar los tiempos de ejecuci\u00f3n y minimizar el riesgo de escalada. Diversos medios de comunicaci\u00f3n, como \u00abEl Pa\u00eds\u00bb, han se\u00f1alado que la CIA logr\u00f3 obtener informaci\u00f3n precisa sobre los movimientos y el paradero de Nicol\u00e1s Maduro gracias a un activo humano infiltrado en el entorno del r\u00e9gimen, lo que pone de relieve la importancia de la Inteligencia Humana (HUMINT) en la fase de preparaci\u00f3n de la operaci\u00f3n. Lejos de ser un elemento secundario, la HUMINT ha resultado clave para identificar rutinas, ventanas temporales de vulnerabilidad y posibles fracturas en el aparato de seguridad del r\u00e9gimen chavista.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto, la decisi\u00f3n de elevar hasta 50 millones de d\u00f3lares la recompensa por informaci\u00f3n que condujera a la detenci\u00f3n de Maduro no debe interpretarse \u00fanicamente como una medida judicial o propagand\u00edstica, sino como una operaci\u00f3n HUMINT deliberada. Esta estrategia est\u00e1 orientada a incentivar deserciones, quebrar lealtades personales, explotar tensiones internas y provocar filtraciones desde el interior del r\u00e9gimen, especialmente en un entorno caracterizado por la corrupci\u00f3n, la desconfianza y la fragmentaci\u00f3n de las \u00e9lites. Asimismo, la eficacia de la Inteligencia Humana se ha visto amplificada por el empleo sistem\u00e1tico de la <strong>ciberinteligencia<\/strong>, que ha permitido mapear las redes digitales del Estado venezolano, identificar infraestructuras gubernamentales cr\u00edticas y sistemas de seguridad, as\u00ed como detectar nodos clave y dependencias tecnol\u00f3gicas vulnerables. A trav\u00e9s del an\u00e1lisis de metadatos de comunicaciones, patrones de conectividad y rastreo de geolocalizaciones indirectas, la ciberinteligencia ha facilitado la validaci\u00f3n de la informaci\u00f3n humana, la reconstrucci\u00f3n de movimientos y la degradaci\u00f3n selectiva de la capacidad de coordinaci\u00f3n del r\u00e9gimen.<\/p>\n\n\n\n<p>Con respecto a <strong>Espa\u00f1a<\/strong>, el Gobierno se opone a la intervenci\u00f3n militar estadounidense y la considera una violaci\u00f3n del derecho internacional. No obstante, tampoco reconoce el gobierno de Nicol\u00e1s Maduro por considerarlo ileg\u00edtimo por no reconocer las elecciones anteriores. Adem\u00e1s, los partidos pol\u00edticos de la izquierda critican la intervenci\u00f3n de EE. UU. y piden al Gobierno una postura a\u00fan m\u00e1s firme contra ella. Incluso, algunos grupos (notablemente Podemos y aliados) han pedido explicaciones en el Congreso e incluso medidas m\u00e1s radicales contra la pol\u00edtica exterior estadounidense mientras que los partidos de centro-derecha critican al Gobierno por debilidad y por no haber reconocido antes a la oposici\u00f3n venezolana leg\u00edtima. Estos insisten en proteger a venezolanos y espa\u00f1oles, y apoyan una transici\u00f3n democr\u00e1tica pero dentro del marco del derecho internacional. Por \u00faltimo, el partido de la derecha, Vox, se postula muy cr\u00edtico tanto con Maduro como con S\u00e1nchez, respaldando una l\u00ednea m\u00e1s cercana a la de EE. UU. y reconociendo a l\u00edderes de la oposici\u00f3n venezolana.<\/p>\n\n\n\n<p>En <strong>conclusi\u00f3n<\/strong>, la operaci\u00f3n de captura de Nicol\u00e1s Maduro, junto con el discurso de Trump, revela que la acci\u00f3n estadounidense va m\u00e1s all\u00e1 de la lucha contra el narcotr\u00e1fico. Por un lado, la operaci\u00f3n de captura refleja un contexto geopol\u00edtico amplio y afianza un dominio estadounidense en el sur; y por otro lado, env\u00eda un mensaje de disuasi\u00f3n internacional, mostrando la capacidad de Estados Unidos de actuar de manera r\u00e1pida y eficiente.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Rebeca Rad\u00edo Armindo<br><\/strong>Ingeniera en Ciberseguridad y Analista de Inteligencia<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:30px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-cyan-bluish-gray-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-342b4bd79455bce5b80a8ab8bf40f152\"><em>Las opiniones de este an\u00e1lisis son de exclusiva responsabilidad de su autor.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:250px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n<div class=\"pdfprnt-buttons pdfprnt-buttons-post pdfprnt-bottom-left\"><a href=\"https:\/\/articulo30.org\/politica-defensa\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6696?print=print\" class=\"pdfprnt-button pdfprnt-button-print\" target=\"_blank\" ><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/articulo30.org\/politica-defensa\/wp-content\/plugins\/pdf-print\/images\/print.png\" alt=\"image_print\" title=\"Imprimir contenido\" \/><span class=\"pdfprnt-button-title pdfprnt-button-print-title\">Imprimir<\/span><\/a><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Paper 63 3 Enero 2026 Desde mediados de 2025, la administraci\u00f3n de Donald Trump ha reforzado su presencia militar en el Caribe y ha incrementado la presi\u00f3n sobre Caracas, lo que culmin\u00f3 con la captura del presidente venezolano Nicol\u00e1s Maduro apenas tres d\u00edas despu\u00e9s del inicio del 2026. 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