Huiremos de ciertos tópicos y nos centráremos en el análisis de quienes han atentado entre 1996 y 2012, extrayendo varias conclusiones. Debemos tener en cuenta que en este periodo de tiempo el influjo predominante era el del grupo terrorista Al Qaeda y su estrategia comunicativa y de propagación de su mensaje era la predominante. El análisis de los datos nos ofrece un perfil de varón en un 100%, debido a las restricciones que a las mujeres somete la dinámica de grupo y a la visión religiosa rigorista que restringe su acceso a este tipo de acciones. La estrategia comunicativa de Al Qaeda nunca se centró en atraer a la mujer. Su estado civil es casado o con una unión de hecho en una amplia mayoría. De nuevo podemos establecer una unión entre la dinámica social que fomenta el grupo terrorista y el perfil del “captado”.

Su edad variaría entre los 20 y los 39 años con una presencia mayor de individuos entre los 25 y los 29 años de edad. Esta es la edad a la que se dirigen los contenidos. No debemos perder de vista que este sesgo puede deberse a que es la edad mayoritaria entre quienes inmigraron. Lo que nos lleva a fijarnos en que más de la mitad son inmigrantes que residieron en España durante un largo periodo de tiempo, la mayoría marroquíes o argelinos que emigraron entre 1985 y 2004. Es destacable que sólo un 5% son individuos nacidos en España, por lo que no podemos hablar de terrorismo de segunda generación.

Este sesgo de edad podría deberse a que los contenidos audiovisuales en su mayoría eran relativos a acciones militares, pues la estrategia estaba dedicada a este target y se buscaba el reclutamiento de un individuo en edad militar. Podemos observar que en ellos se hace hincapié en las ideas, repetidas de forma insistente, haciendo referencia a lugares conocidos para los musulmanes. Tratando de establecer un vínculo mediante la nostalgia o el agravio extranjero. Sin embargo,  las noticias obtenidas mostraban pobreza y malas condiciones de vida; lo que le restaba atractivo a su alistamiento, para quienes gozaban de un mejor nivel de vida.

Respecto a las cifras, no resultan concluyentes en cuanto a su formación; no se puede establecer una correlación entre su nivel educativo y la tendencia, lo que explicaría lo heterogéneo de los contenidos del grupo terrorista. Si bien, observamos que los individuos con estudios superiores o secundarios decrecen; lo que podría explicar el empeño por mejorar el acabado de los contenidos audiovisuales, pues estos tienen un mayor impacto. De la misma manera, tampoco podemos establecer una tendencia fijándonos en sus ingresos o la calidad de su trabajo. Por el contrario los datos nos ofrecen la visión de un individuo que en su mayoría ha sido penado por comportamientos delictivos; lo que nos muestra su baja integración social; estadística que es difícil de baremar.

La estrategia comunicativa de Al Qaeda en este periodo sufrió una tendencia hacia la mejora de los contenidos así como la factura de los mismos. Si bien en un primer momento se centraba en la repercusión que podían tener los videos enviados a Al Jazeera, fueron capaces de crear sus propios canales, hecho que incrementó su impacto mediático. Pese a tener presencia en Internet, los contenidos se colgaban en foros  y webs salafistas, lo que restringía bastante su efecto, además de estar escritas en lengua árabe, hecho que dificultó el acceso a segundas generaciones. Es destacable lo efímero de los vídeos más explícitos o radicales, lo que explica lo difícil y precario de su acceso y repercusión.

Pablo Quintana, Licenciado en Historia por la Universidad de Cantabria. Analista especializado en terrorismo y contraterrorismo yihadista.

.

Las opiniones expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor. Sus conclusiones no deberían ser interpretadas necesariamente como un reflejo de nuestros puntos de vista.

.

Share