Desde la necesidad de generar opinión y análisis sobre las cuestiones de la defensa, uno de los temas que más interés despierta son los relativos a la industria, especialmente en lo que respecta a adquisiciones de armamento y material. Ofrecer de forma resumida todos los matices que configuran la toma de decisiones es complejo. Una lista inicial de factores debería de contemplar aspectos tales como los requerimientos operacionales, el estado de las capacidades tecnológicas propias, el estudio de los costes, el mantenimiento y la sostenibilidad, los aspectos de generación de capacidades industriales y cooperación internacional, la colaboración público-privada, la posibilidad de contar con la partida presupuestaria adecuada, o incluso el nivel de apoyo político, el estado de la opinión pública o la realidad de nuestra posición geopolítica.

Con frecuencia, la tendencia a simplificar deja fuera aspectos que son muy relevantes. La experiencia y opinión de usuarios (requisitos), unida a la de los expertos (tecnología), debe ser compatible con la visión a largo plazo de lo que se desea hacer y disponer (decisores). El nivel de ambición también influye. En última instancia y como referencia obligada, el criterio a seguir son las capacidades industriales y áreas de conocimiento que afectan a los intereses esenciales de la defensa y la seguridad nacional y que, en el caso de España, están perfectamente definidas (descargar).

Cuando hablamos de programas o de sistemas de armas, tenemos que tener en cuenta que tendrán un ciclo de vida esperado de 10, 20 o 30 años y que implicarán nuevas inversiones. Además, la cuarta revolución industrial -en la que estamos ya inmersos- anuncia dilemas y cambios de paradigmas que afectarán a los enfoques y las necesidades del usuario final, por la rápida obsolescencia, así como a la gestión de la innovación.

El debate de los misiles de Armada española para la fragata F-110 (CAMM / EMMS) es un ejemplo que ilustra bien la relación entre planes industriales y criterios estratégicos. Es una buena noticia que la compañía MBDA haya decidido apostar por una sólida implantación en España, que haya confirmado su crecimiento y que continúen las contrataciones. Dotar a nuestros ejércitos y a nuestra fuerza naval de misiles a medio y largo plazo refleja un plan industrial estratégico, y es relevante porque implica visión. Es también una apuesta decidida por el desarrollo de una tecnología que tendrá que ir creciendo y mejorando, como ha sido históricamente el caso de todos los programas especiales de armamento. De todos ellos hay lecciones aprendidas, incluidos errores y aciertos.

Lo destacado en este caso es que hay un partenariado español en una firma con presencia en cinco países europeos y en Estados Unidos, y que desarrolla soluciones de misiles de crucero navales, misiles de medio alcance, defensa antiaérea y anti-misiles. Además, desde un escenario más amplio, la tendencia es generar un grupo europeo sólido con capacidad para diseñar y producir el espectro completo de misiles y sistemas de misiles que cubran las necesidades presentes y futuras de las fuerzas armadas.

En la valoración de los sistemas con vistas a la elección final no nos metemos porque, teniendo en cuenta que ambos cumplieran con los requisitos, es criterio y responsabilidad de los decisores. Pero sí deseo comentar que por experiencia profesional he tenido la oportunidad de conocer de cerca la realidad misilística de nuestros ejércitos, incluyendo los distintos fabricantes, integradores y usuarios finales, y que estos sistemas son reflejo de unas capacidades muy cualificadas. Para terminar, insisto en nuestra posición geopolítica como una de las variables que ayuda a comprender, ante una decisión de compra o adquisición, la estrecha relación entre los planes industriales y los asuntos estratégicos de seguridad: cabe recordar que recientemente hemos firmado la PESCO, que nuestra base tecnológica e industrial (EDTIB) importa -y mucho-, que somos aliados de la OTAN, que tenemos un acuerdo único con Estados Unidos, que lo que haga la Agencia Europea de Defensa nos interesa, y que tenemos en nuestra frontera sur la región más inestable del mundo.

Gabriel Cortina, diplomado en Altos Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN) y director de “Artículo 30”

Foto: MBDA / Las opiniones expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor

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