Japón revisa su política de Defensa

Paper 55

18 Marzo 2024

La reciente decisión del gobierno de Japón de revisar las normas que rigen la exportación de material calificado como de “uso militar” no es únicamente un dato significativo de la promoción de su industria, sino que responde a un posicionamiento más ambicioso. Asia-Pacífico es el epicentro del interés global y Tokio necesita adaptarse a un entorno incierto en el ámbito de la seguridad. La exportación de defensa hace referencia a equipos de defensa fabricados bajo licencias extranjeras. La Constitución japonesa no permite el envío de armas de fabricación nacional a Estados que estén en guerra. Con el tiempo, hacer más flexibles las normas de exportación ayudará a reducir los costos.

«Defense Build up Program»

Teniendo en cuenta la Estrategia de Defensa Nacional (ESN), que fue aprobada por el Consejo de Seguridad Nacional en diciembre de 2022, Japón decide reforzar su Defensa desde una perspectiva multidominio, a través de las capacidades del espacio, ciberespacio y de comunicaciones o electromagnéticas. Denominado «Defense Build up Program», el plazo marcado es de cinco y diez años (2027 y 2032) y establecen cinco criterios: desarrollo de la capacidad industrial y la base tecnológica; adquisición de equipos, incluyendo investigación y desarrollo, e incorporación de tecnologías duales avanzadas; acuerdos diplomáticos bilaterales y multilaterales; programa de adquisiciones más eficientes para reducir costos; y optimizar la mano de obra, en cuanto a empleo de personal y reclutamiento, es decir, integrar a mujeres y reservistas. 

Desde un punto de vista conceptual, se hace un esfuerzo por distinguir la capacidad de llevar a cabo «acciones de contraataque» en territorio de otros Estado, con el fin de reforzar la disuasión y siempre como respuesta a una agresión, de «ataque preventivo». Lo interesante es ver cómo la decisión política (ESN) responde a un criterio estratégico, establece objetivos y va de la mano de una inversión concreta en industria y programas de Defensa. Hay que mencionar que el declive demográfico, a causa del envejecimiento de la población y los pocos nacimientos, han disparado las alertas, siendo este, un asunto que afecta a la seguridad nacional.

Fortalecer la capacidad antimisiles

Lo interesante es comprender cómo está evolucionando la estrategia de Defensa. Una de las necesidades de fondo es fortalecer sus capacidades de defensa antimisiles. Japón podrá exportar misiles tierra-aire “Patriot” a Estados Unidos porque las Fuerzas Armadas norteamericanas necesitan diversificar su producción para asegurar el suministro de misiles, teniendo en cuenta lo que pueda pasar con Ucrania. Desde un punto de vista estratégico, la transferencia de armas o los programas offset son un medio para el fortalecimiento de las relaciones diplomáticas y la cooperación en materia de seguridad y la garantía regional. Aquí el elemento incómodo es Corea del Norte, con sus misiles nucleares, pero lo que definirá todo será lo que decida ser y hacer China. Lo que haga Japón hoy, Filipinas y Corea del Sur lo harán mañana. 

El criterio misilístico permite medir la ambición de la disuasión y las necesidades más urgentes. Se trata del sistema de armas más complejo porque incluye el entorno terrestre, aéreo y naval, tanto de superficie como submarino. Incluye medidas antimisiles, interceptores avanzados, sistemas de radar, redes de comunicación y plataformas adaptadas, por no hablar del propio elemento balístico. Por complicarlo aún más, ahora será necesario contrarrestar las amenazas hipersónicas que el Ejército chino está desarrollando.

Disputas territoriales

La invasión rusa de Ucrania afecta al Ejecutivo nipón por una serie de disputas territoriales en islas. Las islas Kuriles han sido objeto de disputa durante décadas, remontándose a la Segunda Guerra Mundial. Japón reclama la devolución de las cuatro islas meridionales del archipiélago, considerándolas parte de su soberanía, y las reconoce como ‘‘Territorios del Norte’’. Argumenta que nunca pertenecieron a Rusia, quienes lo contemplan, a su vez, como parte de su territorio, denominándolas ‘‘Kuriles del Sur’’. Rusia se niega a cederlas por intereses en recursos y control económico de la zona, así como el acceso naval que les concede al Pacífico Occidental. China ha retirado su apoyo a Japón en esta disputa territorial, posicionándose junto a Rusia.  El pasado mes de julio de 2023, Rusia y China realizaron maniobras militares bordeando los límites del territorio marítimo japonés. Estos ejercicios navales conjuntos manifiestan el interés de las potencias por esta geografía, proyectando tanto su fuerza militar como la alianza diplomática para lanzar un mensaje no solo a Japón sino a Estados Unidos. 

Tras la postura que ha adoptado Japón ante el conflicto ruso, Moscú se ha retirado de los proyectos conjuntos en las Kuriles y de las conversaciones para alcanzar un tratado de paz. Es un hecho evidente que las bases de un orden internacional basado en reglas está en crisis, no únicamente a causa de la competición de las Grandes Potencias, sino porque ONU y otras organizaciones internacionales se manifiestan incapaces de servir de instrumento para volver a un equilibrio en el ámbito internacional. Priman las alianzas entre los Estados y el criterio es la relación bilateral, incluyendo a los aliados, para abordar intereses y amenazas sin estar sujetos al consenso de terceros países.

Debates parlamentarios y campañas electorales 

La política de seguridad de Japón evoluciona al hilo de los cambios en el entorno de seguridad regional y se refleja en los debates parlamentarios y en las campañas electorales con mayor o menor intensidad. El primer ministro Fumio Kishida, afirmó en diciembre de 2022 que las próximas elecciones generales se celebrarían antes de aumentar el gasto en Defensa. No se ha especificado todavía una fecha exacta, pero se estipula que las siguientes elecciones tendrán lugar entre este año y 2027.

Tras el asesinato del ex primer ministro Shinzo Abe, el actual responsable del Gobierno, Fumio Kishida, anunció su deseo por impulsar una reforma en la Constitución y adentrarse en el debate sobre las medidas pertinentes para reforzar drásticamente la defensa del país en medio del entorno de seguridad difícil en el que se encuentra. Fumio Kishida, del Partido Liberal Democrático, en lo que lleva de legislatura ya ha aprobado un rearme histórico que rompe con la tradicional política pacifista que arrastran desde la posguerra. Ha estrechado lazos con las democracias liberales de Occidente, ha hecho las paces con Corea del Sur y se ha sumado a las sanciones contra Rusia. También está haciendo frente a las crecientes alegaciones chinas.

En Japón, los partidos abordan la política exterior desde una postura similar. El Partido Liberal Democrático, dominante en la política japonesa, busca proteger los intereses nacionales a través de una diplomacia y defensa sólida, contribuyendo a resolver problemas globales y salvaguardando la seguridad nacional. Para ello fortalecerá la Alianza Japón-Estados Unidos y la cooperación con países que comparten valores, como Estados Unidos, Australia, India, los países que pertenecen a Asociación de Naciones de Asia Sudoriental (ASEAN) y la Unión Europa, para promover un «Indo-Pacífico libre y abierto». Buscan resolver la cuestión territorial con Rusia y concluir un tratado de paz.

El partido Nuevo Koumeitou opta por políticas más moderadas y equilibradas en cuanto a defensa y política exterior. Su líder, Natsuo Yamaguchi, afirmó en una sesión plenaria de la Cámara que, “además del poder diplomático, también necesitamos fortalecer nuestras capacidades de defensa y disuasión para respaldarlo”.  El Partido Ritsumin ha estado involucrado en discusiones sobre posibles reformas constitucionales y el fortalecimiento de las capacidades militares y se mantiene tajante en la prohibición de las armas nucleares. Por su parte, el Partido Isshin se muestra contundente en su deseo de fortalecer las capacidades de defensa con la alianza con Estados Unidos. También manifiesta su voluntad por mantener la cooperación con Estados Unidos y Corea del Sur, así como con China, tratando de entablar un estrecho diálogo con ella. A pesar de la diversidad ideológica y política existente entre los partidos japoneses, todos ellos poseen una visión similar acerca de la política defensa; recalcando la importancia de la cooperación con países como Estados Unidos y el refuerzo necesario en seguridad de defensa del país.

China: cooperación y preocupación 

La relación con China centra la principal preocupación. Ante los ambiciosos planes de hacerse con el dominio y la soberanía de los mares de China Oriental y Meridional, Tokio se opone firmemente ante cualquier intento de cambiar el status quo por la fuerza o la coerción. También expresa su preocupación por la situación de los derechos humanos, en localidades como Xinjiang y el Tíbet, y la situación de Hong Kong. La estabilidad en el Estrecho de Taiwán supone una de las claves del equilibrio regional. Cooperar con China es una necesidad. Temas como la amenaza cibernética, la protección de tecnologías avanzadas, la dependencia excesiva en la cadena de suministro de materias críticas, y las prácticas que distorsionan la economía están encima de la mesa. Precisamente, la Ley de Promoción de la Seguridad Económica (2022) tiene como objetivo establecer los mecanismos necesarios para garantizar la seguridad nacional y aborda cuestiones como el suministro de materiales críticos, la provisión de servicios de infraestructuras esenciales, el apoyo al desarrollo en tecnología punta y la protección de patentes.

Oportunidad para España

En cuanto a las relaciones con España, cabe mencionar que las relaciones de Defensa se están incrementando progresivamente. Desde marzo de 2022 Japón tiene acreditado un Agregado de Defensa en la embajada de Madrid y gracias a ello están aumentando los contactos e iniciativas entre los dos países. En este sentido, sería una acertada decisión de la diplomacia política y militar que España acreditara igualmente a un Agregado de Defensa residente en Tokio. Esto sería un medio para impulsar la presencia de unidades navales y aéreas en la región del Indo-Pacífico, lo que sin duda redundaría en una mayor cooperación entre ambos países y permitiría abrir oportunidades para los intereses estratégicos españoles, más allá de los propios de la seguridad y la defensa.

Erika Sugiura

Las opiniones de este análisis son de exclusiva responsabilidad de su autor.

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