La Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia, un año después

Análisis 274

26 Marzo 2021

Toda estrategia requiere unos objetivos claros y una imagen del escenario final deseado, así como definir riesgos y amenazas, e identificar el mapa de actores en el poder. Una herramienta fundamental en este proceso es el análisis de escenarios futuros, lo que se denomina prospectiva. Países como Francia, Canadá o EEUU, y organismos como la Comisión Europea o la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), disponen de unidades, generalmente conocidas como “Foresight Unit”. Estas oficinas tienen como objeto el apoyo a la toma de decisiones a través del análisis prospectivo y estructural del Estado y organismo que las dirige.

El Gobierno español tomó en enero de 2020 la decisión de presentar su propio proyecto, denominado Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia de País a Largo Plazo de España. Se trata de un órgano dirigido por el académico Diego Rubio y que depende directamente de Presidencia del Gobierno, en concreto, de su director de Gabinete, Iván Redondo.

Aunque desde marzo de 2020, la Unidad de Estudios y su Comité de Expertos debió hacer frente a los retos derivados de la COVID-19, principalmente en los planes de desescalada, el principal objetivo de la Oficina es actualmente la construcción del informe “España 2050”. Su publicación fue anunciada para octubre o noviembre del año pasado, y a pesar de que su contenido es aún desconocido, por la composición de los académicos que en él trabajan se presume una gran importancia del plano económico, tal vez con el auspicio de futuros escenarios desfavorables.

Así, al igual que para otros actores en sus áreas de influencia, estas oficinas sirven para el análisis prospectivo, pero también para mejorar la tan demandada comunicación estratégica. En el marco europeo, esto se materializa en la European Government Foresight Network, iniciativa a la que España busca sumarse. Además, representa una oportunidad para dirimir el cortoplacismo propia del decisor político, gracias al desarrollo de estrategias holísticas derivadas de la Cultura de Inteligencia que tanto interesa difundir.

No obstante, esta Oficina, para funcionar de forma adecuada, habrá de enfrentarse a cuatro retos derivados de aspectos poco trabajados o ignorados. En primer lugar, que, al carecer de tradición estructural o estructura antecesora, sus funciones pueden ser disonantes con las de servicios de inteligencia centralizados, como es el caso de España. Segundo, cabe cuestionarse el modo en que la Oficina colaborará con los servicios de inteligencia para acceder a información sensible pero necesaria, para la correcta planificación estratégica. Tercero, deberá asegurar la capacitación de sus miembros en materia de seguridad de la información, una capacitación que en los servicios de inteligencia conlleva formación casi constante. Para la obtención de esta información, la Oficina podría enfrentarse, en cuarto lugar, a problemas de carácter legal al encontrarse ligeramente legisladas sus funciones y competencias en el Artículo 13 del Real Decreto 136/2020, de 27 de enero, por el que se reestructura la Presidencia del Gobierno. Pero, paradójicamente, su principal reto será su propia supervivencia cuando otro grupo parlamentario distinto al actual gobierne, para lo cual deberá mostrar ser plenamente útil y operativa.

En definitiva, mientras potencias como China establecen como plazo el año 2049 para alcanzar sus objetivos estratégicos ya definidos, España sigue esperando el informe ‘España 2050’ de la Oficina, cuyo contenido es de gran interés, pero se desconoce, y el cual, por las capacidades de la Oficina y su complejidad operativa, parece que tendrá leves posibilidades de aportar un valor añadido al ya estructurado y efectivo trabajo prospectivo del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). En este sentido, sólo resta esperar que la Oficina desarrolle su actividad para saber si el modo en que esta precaria estructura trabaja el largo plazo resulta útil para nuestra sociedad, cada vez más incierta e insegura.

I. Navarrete

Las opiniones de este análisis son de exclusiva responsabilidad de su autor.

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